LA PRACTICA MILENARIA DE LA MEDITACIÓN La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, una red global laica nacida hace casi veinte años y enraizada en la tradición contemplativa cristiana, enseña a sus miembros a desarrollar serenidad, compromiso, humildad, entusiasmo, solidaridad y un profundo sentido de la vida. Una fórmula útil para sobrevivir en el tenso mundo de hoy.
La CMMC se está extendiendo por el mundo y más de 100.000 meditadores laicos lo atestiguan
Se cumplen 25 años de la muerte de John Main, el monje benedictino británico fundador de la CMMC, quien redescubrió esta antiquísima práctica para el mundo de hoy y se convirtió en uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX
La CMMC está empezando a ser reconocida por la Iglesia como una “Comunidad Contemplativa Ecuménica”
Su actual Director Espiritual, el Padre Laurence Freeman, monje benedictino británico, estará en Caracas del 19 al 21 de Febrero del 2008 para enseñar a meditar en varios lugares de Caracas, Valencia y Maracay
Por Antonio Sosa
Un arma para el combate espiritual en el tenso mundo de hoy. Antonio Abad, uno de los principales Padres cristianos que iniciaron la actividad monástica en el desierto egipcio del s. IV, nos habla de tener siempre lista el arma de la oración para librar el combate espiritual con las fuerzas del egoísmo que nos acechan desde dentro y fuera. Nuestra vida en el mundo de hoy está llena de tensiones producto de la velocidad con que vivimos, de las interacciones sociales cargadas de egoísmo, de las incertidumbres del futuro, del consumismo adictivo y finalmente de la falta de sentido o vacío existencial que genera nuestro estilo de vida un tanto materialista. Sobre este mundo angustiante, el mensaje cristiano es optimista pues nos dice que a pesar de todos nuestros desvaríos, la realidad absoluta está aquí, ahora y con nosotros, compartiendo nuestra humanidad, que nos ama entrañablemente, que estamos en esta vida para realizar nuestro potencial evolutivo, que debe ir reflejando cada vez más el brillo y esplendor divinos, especialmente en las relaciones con nuestro prójimo, que el símbolo de la cruz representa una experiencia de renuncia y entrega indispensable para realizarnos plenamente como seres humanos, y que la oración es el contacto permanente con la fuente de nuestra vida, que nos centra y nos llena de amor. Es realmente un mensaje de optimismo radical que nos inspira y lanza a confiar y ayudar a los demás. ¡La Fuerza está contigo! La oración es el ejercicio consciente de conexión con el Dios que habita en nosotros. Agustín dijo que "nuestro gran propósito en esta vida es restaurar la salud del ojo del corazón por medio del cual Dios puede ser visto". Este ojo es nuestro espíritu, que es nuestra línea vital de comunicación con la fuente de nuestro ser. La oración es vital para el ser humano porque es la efectiva reconexión con el Espíritu que vive en nuestro corazón. Esta reconexión realizada con frecuencia nos transmite una energía y un sentido de la vida que nos hace más fuertes, llenos de coraje y entusiasmo y dispuestos a entregarnos a causas solidarias. La tradición cristiana ha documentado varias formas de oración que las Iglesia ha recogido en tres grandes expresiones: 1) la oración vocal de petición y devoción; 2) la meditación reflexiva sobre la sagrada escritura o los misterios divinos (lectio divina, vía crucis, rosario); y 3) la oración contemplativa o comunión directa con Dios. (ver Catecismo de la Iglesia Católica, sección XX). En la oración vocal y la meditación reflexiva usamos nuestras capacidades racionales, nuestras palabras, imaginación y emociones. Con ellas establecemos un diálogo con Dios y escuchamos lo que nos dice hoy a través de su palabra. Son las formas de oración más conocidas y extendidas. La tercera expresión es la oración contemplativa desarrollada en la tradición mística cristiana. Es la práctica que hoy en día llamamos coloquialmente Meditación. Busca la unión total con el Espíritu presente en nuestro corazón. Para ello, nos colocamos directamente en la presencia de Dios y tomamos consciencia de esa presencia en nuestro corazón. Es estar con Dios. Debemos renunciar a nuestro ego y salir de él. Este paso es difícil de entender y de practicar y por ese motivo esta expresión de la oración estuvo muy olvidada desde el s. XVI. La Meditación se había perdido La práctica contemplativa cristiana estaba casi olvidada cuando a partir de los años 60 empieza a ser redescubierta, promovida y rescatada por una serie de maestros espirituales de la gran familia benedictina. Fue originalmente practicada por los monjes del desierto en el s. IV (Antonio Abad, Isaac de Nínive, Juan Casiano y muchos otros), continuada por Meister Eckhard, por el autor desconocido de La Nube del No Saber (s. XIV), por Juan de la Cruz, Teresa de Avila e Ignacio de Loyola (s. XVI); y luego saltamos hasta los más contemporáneos Thomas Merton, John Main, Thomas Keating, Bede Griffiths, y Laurence Freeman (s. XX y XXI), quienes rescataron la tradición, la documentaron, le dieron un enfoque ecuménico, inter-religioso y orientado a la acción en favor de los demás. ¿Cómo podemos meditar? El objetivo de la meditación es aprender por propia experiencia a vivir conectado a la energía del amor que está presente en nuestro corazón. La meditación es un ejercicio diario que requiere un mínimo de dos sesiones de entre 20 y 30 minutos de silencio y quietud interior. Una temprano en la mañana al levantarnos. Otra al final del día. En la meditación nos sentamos en una silla o en un cojín en el suelo, con la espalda recta para no adormecernos y permanecemos en total silencio, quietud y concentración en nuestra invocación o palabra sagrada. El objetivo es vaciarnos de nuestro ego y para ello concentramos nuestra atención en el ancla de esta palabra. John Main recomienda utilizar "Ma-ra-na-tha", que en arameo significa "Ven Señor" y es una de las más antiguas oraciones cristianas, documentada en el Nuevo Testamento. Al meditar vivimos en la simplicidad y pobreza de nuestra invocación. Nos vaciamos del ego, nos llenamos de amor y esperanza en la fuente de nuestro ser, el Padre, cuyo Espíritu está en nosotros. Al meditar iniciamos una peregrinación hacia fuera del ego y en dirección al misterio de Dios, que inevitablemente nos llevará a nuestros hermanos. Meditar es prestar atención a la presencia de Dios dentro de tí, a tu verdadera naturaleza. En esta media hora vivimos nuestra unión con la eternidad de Dios que se expresa en el momento presente. Los frutos de la meditación La meditación trae innumerables beneficios a la salud, al equilibrio psíquico y a la estabilidad de nuestra personalidad; pero sobre todo le da energía vital a nuestra ética, y sentido a nuestra vida. Nos serenamos, nos tornamos más pacientes, tolerantes, humildes, solidarios, y le encontramos sentido a nuestra vida al conectarnos con nuestro yo interno, donde habita el misterio del Espíritu. Los beneficios de la meditación no son, como mucha gente cree, estados alterados de la mente, visiones y levitaciones inexplicables o fenómenos que ocurren durante la práctica. No se busca nada de eso. Los beneficios son los cambios que la meditación introduce dentro de nuestra forma de ser, de actuar y de expresarnos. Son los beneficios que se obtienen al salir de nuestro ego y viajar hacia el misterio del amor. La meditación diaria nos transforma y nos impulsa a la acción por los demás. John Main OSB redescubre esta práctica milenaria Nació en Londres de padres irlandeses en 1926 y fue educado por los Jesuitas y por la Westminster Choir School. Sirvió en el ejército en el área de inteligencia de comunicaciones. Estudió Derecho en el Trinity College de Dublín y se unió al Servicio Exterior Británico. Entró a la orden Benedictina en 1957. Estudió teología en Roma y luego enseñó en escuelas benedictinas de Inglaterra y los Estados Unidos, hasta que descubrió las enseñanzas perdidas sobre meditación en las obras de Juan Casiano. En 1975 abrió en Londres el primer Centro Experimental de Meditación Cristiana para laicos y luego aceptó la invitación del Arzobispo de Montreal para fundar en esa ciudad una comunidad benedictina orientada a la enseñanza y práctica de la meditación. De esta comunidad se originó la CMMC. John Main murió en 1982 y dejó abundantes escritos y grabaciones sobre el sentido y la forma de meditar en la tradición cristiana. Laurence Freeman OSB organiza la red mundial de meditación. Laurence Freeman, monje benedictino, discípulo de John Main y participante de las comunidades de Londres y Montreal, asumió la dirección de la comunidad mundial a la muerte de John Main. Nació en Inglaterra, donde fue educado por los Benedictinos y estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Tuvo experiencias laborales en Naciones Unidas, en la Banca y en el periodismo. Luego entró al monasterio benedictino de Ealing en Londres, donde estuvo bajo la dirección espiritual de John Main, a quien ayudó a establecer el primer Centro de Meditación Cristiana en Londres. En 1991 el Padre Laurence establece en Londres el Centro Internacional de la recientemente formada Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Laurence Freeman es autor de muchos libros y artículos y es editor de las obras de John Main. Ha conducido diálogos e iniciativas de paz tales como el histórico Camino de la Paz con el Dalai Lama, actúa intensamente en el diálogo inter-religioso, en la promoción de la enseñanza de la meditación cristiana a niños y estudiantes, y en la recuperación de la tradición contemplativa en la Iglesia y en la sociedad en general. Hoy en día la CMMC está constituida por más de 2000 grupos activos de meditación en 110 países y diez idiomas diferentes. Mantiene una escuela permanente para formar líderes meditadores, produce un boletín trimestral que se distribuye por Internet a todos los miembros de la comunidad, sus miembros mantienen más de 50 sitios web en los que se distribuyen sus mensajes y mantiene conectados a sus grupos, y tiene un brazo de publicaciones y distribución por Internet llamado Medio Media.
FIN
Para más información puedes visitar: www.wccm.org (en inglés); www. meditacioncristiana.com (en español); y el blog venezolano http://meditadores. blogspot.com