El pasado 18 de febrero tuve una experiencia maravillosa, gracias al momento compartido con el Padre Laurence Freeman. Por su actitud personal, aprendí que se puede ser grande siendo humilde, y que es en la sencillez, que el alma se engrandece. Después de conocerlo con esa paz que emana desde su interior al exterior, no tengo duda, que él fue escogido por Dios para retomar la práctica de la meditación, que extiende por el mundo, y que es para todos.
La forma sencilla y clara, pero a la vez de profundo contenido que nos expresó en su conferencia, reafirmó en mí, el deseo y la necesidad de seguir meditando. Podría decir que soy novata en esta práctica, la que inicié en esta comunidad en agosto pasado. También, que no había tenido la oportunidad de compartirla en grupo, experiencia por demás extraordinaria que tuve esa noche, al sentir que en el silencio de la sala se encontraba Cristo, presente en el corazón de cada uno de nosotros. Estoy cierta, que la meditación crea comunidad, esa común unión, que he sentido muy especialmente con Lucía Gayón , un ángel, y mi gran apoyo durante estos meses, al igual que con amigos queridos del grupo como Blanca Valloli y Adrián Fabio José , que me han acompañado en circunstancias por demás difíciles, y que me han enseñado la maravilla de la meditación Así, que gracias desde el corazón al Padre Freeman por venir a México a enriquecernos con su experiencia y amor al prójimo. Gracias a Lucía Gayón y Begoña, que con tanto amor prepararon todo, para que tuviéramos la fortuna de escuchar al Padre Laurence, y a mis hermanos presentes en la conferencia, que por su actitud y disposición, hicieron posible que en ese recinto pudiéramos sentir la presencia viva de Dios en cada uno de nosotros. Laura Ileana González Profra. de Educación Primaria Febrero 2008