Tuvimos la gracia de contar por primera vez con la presencia en Paraguay del Sacerdote benedictino inglés Laurence Freeman, quién lidera la comunidad mundial para la meditación cristiana, es propulsor del diálogo contemplativo inter-religioso y guía el “Camino a la Paz” junto al Dalai Lama. El Padre Laurence compartió un Retiro de Meditación Cristiana, organizado por el Instituto Buscando la Vida, de Fundación en Alianza, los días martes 7 y miércoles 8 de noviembre en la Casa de Retiros de Tupãrenda. Al cual asistieron 85 personas. Debido al gran éxito en las inscripciones, que sorprendió hasta a los organizadores, a dos semanas del evento los cupos ya estaban totalmente llenos, quedando 60 personas en lista de espera sin poder asistir al Retiro. En su conferencia inicial, el Padre Laurence hizo una Introducción sobre la Meditación Cristiana, donde habló de la quietud y el silencio como actitudes fundamentales para la meditación e invitó a todos los participantes a compartir el retiro en silencio, con la predisposición de encontrarse a uno mismo en su interior y a Dios que habita en nosotros. Para introducir el tema de la meditación, el Padre Laurence contó que había leído un artículo que decía que cada día 400.000 personas viajan a un nuevo país, y él se preguntaba ¿cuantas personas a diario viajan a su mundo interior?. Comentó que la meditación es tan antigua como la conciencia religiosa del hombre y que la meditación cristiana es una sabiduría que empezó con Jesús, el perfecto meditador, siguió con los primeros cristianos, con los Padres del Desierto y nos llega hoy a nosotros. Dijo que la mejor manera de comprender la meditación es practicándola, y eso es lo que haríamos en diferentes momentos del retiro. El Padre terminó su conferencia inicial diciendo: “La calidad de tu oración es la calidad de tu vida y la profundidad de tu oración es la profundidad de tu vida” Durante el retiro, se realizaron tres meditaciones grupales. Además de la conferencia inicial, el Padre compartió una conferencia sobre “La pobreza de espíritu y el amor de Dios”. Dijo que el silencio es el mejor signo de la pobreza de espíritu, habló sobre el pecado y el perdón y mencionó que no hay castigo en Dios, que si estamos libres del miedo al castigo de Dios, estaremos abiertos para amar. En otro momento dijo que la iglesia es una institución espiritual construida sobre la naturaleza humana, sobre la debilidad humana. Es por eso que Jesús construyó su iglesia sobre Pedro. El Reino de Dios no se edifica sobre el poder, sino sobre la debilidad. Así comprendemos las palabras de San Pablo: Cuando soy débil, soy fuerte. El Padre Laurence dijo que no podemos resolver todos los problemas del mundo ni los nuestros, pero si podemos dar mucho amor. Dar nuestro tiempo y nuestros recursos a los más necesitados para demostrar ese amor. La tercera conferencia trató sobre “El camino de la meditación”, donde habló de los estadios de la conciencia humana, de los pasos para meditar, los problemas y miedos que se nos presentan en el camino de la meditación. También compartió un momento de preguntas y respuestas con los participantes y el Retiro concluyó con una Eucaristía Contemplativa, donde hubo intensos momentos de silencio y de meditación. Después del Retiro, el Padre Laurence Freeman presentó su último libro titulado “Meditación Cristiana y Silencio”. La presentación se realizó el miércoles 8 de noviembre en el local de la Fundación en Alianza. En dicha oportunidad también hizo comentarios sobre el libro del Padre Bede Griffiths (O.S.B) “Matrimonio entre Oriente y Occidente” y además habló de su anterior libro traducido al castellano “Jesús, el maestro interior”. Algunos testimonios de los participantes: ¿Qué me llevo del Retiro?
VIDA, el regalo de la vida que puede ser apreciado solamente en el encuentro con uno mismo, en el silencio. Y PAZ, mucha paz interior.
Aprendí que a Dios lo encontramos en el Silencio, en lo simple, no en el palabrerío hueco, sino en lo profundo de nuestro ser.
Fue una experiencia sanadora, un encuentro con Dios. Un compartir con los demás en silencio, alrededor de Dios.
Me llevo una profunda paz y la sensación de tener una luz que me seguirá iluminando el camino. Es un regresar a casa, una invitación a redescubrir el catolicismo.
Un tesoro inolvidable. Después de 6 años de vivir dolorosamente una realidad mía, ahora me siento serenamente aceptando esta dolorosa realidad. El desafió de seguir profundizando en lo Espiritual y aprender acerca del Amor.
La decisión de iniciar la práctica de la meditación como parte integrante de mi espacio diario de oración.