LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
JULIÁN ALONSO-CARRIAZO
El Muro
    Hay un muro. Un gran muro. Dentro de ti. En tu interior.
    Ladrillos.
    Ladrillos de veneno y vaciedad. Disfraces y máscaras.
    Más ladrillos.  Hastío , miedo, miradas confusas ,
    búsqueda a tientas. Ladrillos. Callejón sin salida , rumbo
    perdido, manos heridas , labios de
    cal. Más ladrillos.

    Donde el crecimiento se paraliza y la ansiedad aparece
    amenazante estancando el agua de nuestra sed y viciando
    el aire del presente. Horizonte plano, limitado, rígido: Un
    hombre se asoma a su borde buscando oxígeno.
    Otro lucha por no ahogarse enredado en la espiral de su
    propio ombligo.  Ladrillos. Ladrillos. Verdugo, víctima,
    culpable, testigo, cómplice. Más ladrillos.

    Una pared de Babel que parece alzarse fría hasta el
    infinito...

    Y un grito de silencio que plomizo cae y se levanta en un
    hilo buscando una respuesta.  Y una mano extendida que
    ya no espera nada y se abre hacia el cielo buscando hacia
    otra mano...

    Entonces, búscale. Cierra tus ojos, y búscale.  Deja que
    sus palabras penetren en tu ser y lleguen directas al
    nervio de tu alma.   Deja que sus palabras te liberen.

    No huyas, no niegues aturdido, no busques de nuevo
    puertas falsas.  No te engañes más con esquivos
    razonamientos  tras los que el orgullo esconde su
    hipocresía.

    Búscale. Cierra tus ojos y búscale.
    Llévale en tu aliento la zozobra
    y en un ángulo dobla el alma hasta sus pies...
    Sentirás como el muro quedó atrás para siempre.

    No hay muro.Ya no hay muro.
    Ya no hay corazas que opriman tu pecho.
    El horizonte limpio, el cielo siempre azul,
    el cielo a veces negro, el cielo siempre bello.

    "— dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu camilla y  
    vete a tu casa."