LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
Dos Olas de Atención
    Permíteme sugerirte que hay dos grados o dos tipos de atención.

    La primera etapa de la atención es cuando intentas hacerlo, tu intentas prestar
    atención y lo haces durante un muy corto período de tiempo. Con el mantra podría ser
    durante tres segundos. Con otra persona podría ser durante tres semanas. Con un
    trabajo podría ser durante tres meses. Después pasa y descubres que has fallado, que
    te has distraído. Eso significa que tu atención ya no puede ser más dirigida hacia donde
    estaba. Se desliza. No puedes continuar. Te descorazonas. Te desilusionas. Sientes que
    no vale la pena. Sientes que no estás obteniendo nada a cambio y no entiendes por que
    deberías continuar. Y además fracasarás y abandonarás. Todos, creo, hemos
    experimentado estas sensaciones en nuestro camino de meditación. Comenzamos,
    fallamos, nos distraemos, nos descorazonamos y abandonamos. A quién le gusta vivir
    con el fracaso? También se puede aplicar todo esto en el ámbito de las relaciones
    humanas.

    Pero luego qué sucede? En un cierto punto te das cuenta que te has distraído, que has
    fallado y que has abandonado. Te das cuenta que has dejado de prestar atención. Y esa
    conciencia es el segundo grado de atención. No es el éxito, pero es la conciencia que
    un día lo harás por primera vez y es como recobrar las energías. Es tu oportunidad de
    empezar de nuevo, de volver a hacerlo y empezar a prestar atención nuevamente. Es
    como dijo Shakespeare: ²como olas que se acercan a la playa². Es justo como las olas
    llegando unas detrás de las otras. La segunda ola de la atención llega después que la
    primera se ha perdido, muerto en la orilla. Y la segunda viene detrás. De dónde viene?
    De dónde viene esa segunda ola de atención? Es el gran océano de la conciencia. La
    gran mente de Cristo de la que gradualmente nos vamos dando cuenta, nos vamos
    haciendo conscientes, a través de nuestro compartir en su conciencia
    Entonces comenzamos nuevamente. Y este es el proceso en cada meditación cuando
    hemos dejado de decir el mantra y volvemos a él nuevamente. De repente te das cuenta
    que has dejado de decirlo y que estás pensando en el bar y diciéndote a ti mismo, ²
    Estoy  pensando en el bar. Quiero pensar en el bar o quiero continuar diciendo el
    mantra? ²Hay allí una elección y no es probablemente muy difícil si tu eliges, al menos
    durante los próximos 20 minutos, intentar volver al mantra porque ese es tu tiempo de
    meditación.

    Lo mismo puede aplicarse a la perspectiva más amplia de tu peregrinaje de meditación.
    Comienzas a meditar, meditas fielmente durante unas pocas semanas, unos pocos
    meses, por un año, un par de años y luego algo sucede. Atraviesas un período de
    *acedia. Tienes una crisis en tu vida, una gran pérdida, o te mudas, o tienes un nuevo
    trabajo, o algo más grave sucede, y te saca de tu rutina corriente y descubres que no
    tienes más tiempo para meditar. Parece que muchas cosas están pasando,
    emocionalmente, mentalmente, ocupaciones y tu sabes que este no es el tiempo para
    meditar. Estoy muy ocupado. ²Más tarde cuando las cosas se hayan calmado
    retomaré². Existe esa pequeña cuota de autodecepción que todos practicamos de vez
    en cuando.

    Pero luego en algún momento te dices un día: “En este momento debería estar
    meditando. Ya no estoy meditando más por las tardes. ¿Por qué? Entonces el segundo
    nivel de atención se enciende, la luz se enciende. Te das cuenta que esa es tu
    oportunidad. Es la gracia. Del fracaso surge la gracia. Donde está el pecado, abunda la
    gracia.

    Esa es la razón por la cual lo único que no se debe hacer al enseñar a meditar,
    especialmente a los chicos, es unirla de alguna forma al sentimiento de culpa. “Oh, no
    meditaste hoy!”Si alguno de ustedes está enseñando a meditar a los niños, pienso que
    deberían ser cuidadosos incluso con el tono de voz que usan. La enseñanza nunca debe
    estar asociada con ningún tipo de culpa, porque la culpa lo llevará a pensar que existe
    un castigo y no existe tal cosa. Cuando regreses a la meditación o a tu mantra en esa
    segunda ola de atención, serás recibido como el hijo pródigo, con una apabullante
    bienvenida y un apabullante e incondicional amor. Habrás regresado a casa y nadie te
    dirá nada acerca de dónde has estado. Simplemente serás abrazado por el amor del yo,
    el amor del Espíritu, el amor de Cristo. Entonces es gracias a esta experiencia de
    regresar a casa, que tu podrás decirle un día a una persona más joven, “Es mejor que
    ganar la lotería, no que es como mejor que ganar la lotería” que profunda y genuina
    comunicación de valores espirituales contiene ese cometario espontáneo, “Es mejor
    que ganar la lotería”



    Laurence Freeman OSB
    Conferencia Anual en el Reino Unido, Escuela Oakham, Abril 2005
    © 2005 Usado con permiso.
    Comunidad Mundial de Meditación Cristiana
    (www.wccm.org)


    *N del T: ACEDIA:"Pereza espiritual. Llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir
    horror por el bien divino." Es un pecado contra el amor de Dios y, por ende, contra el
    Primer Mandamiento


Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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