LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
El Amor y El Gozo
    El padre John enseñaba que si después de haber estado meditando durante treinta
    años, no sentías que te habías convertido en una persona más amorosa entonces
    debías intentar otra cosa. Puede ser que concientemente  eso no sea lo que en
    realidad estamos queriendo y buscando - ser más amorosos. Eso no es en realidad
    lo que estamos buscando. Probablemente estamos buscando tener más amor,
    tener algo que sea emocionalmente gratificante, tener alguna clase de seguridad
    emocional. Pero en realidad no es eso lo que obtenemos en principio. Lo que
    obtenemos es la habilidad de ser más amorosos – y, por supuesto, la única
    oportunidad que tenemos de obtener lo que queremos es siendo más amorosos.

    Lo que vemos en esta lista de frutos del espíritu que San Pablo nos da – amor, gozo,
    paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, amabilidad y autocontrol – son prioridades.
    Estas son las prioridades espirituales. Esto es simplemente priorizar nuestras
    vidas en términos de valores verdaderos.

    El amor es el primero. Es el nuevo amor de Cristo. Todas las demás leyes y normas
    han sido superadas o relativizadas por esta prioridad de amor. Todo lo que tienes
    que hacer es amar a Dios, a ti mismo y a tu prójimo.

    Pronto nos damos cuenta que la meditación es un camino de amor porque es un
    camino de atención. La primera persona que se beneficia con ese amor soy yo,
    porque estoy experimentando en mi limitado y constante intento fallido de amar a
    Dios con todo mi ser que Dios me está amando a mi. Mi intento de prestar atención
    a Dios me hace dar cuenta que Dios me está prestando atención a mi, y que Dios
    está teniendo éxito. Dios no se distrae, de otra manera no estaría aquí.

    La experiencia va en aumento, como el bronceado si te sientas al sol durante el
    tiempo suficiente. Si lo haces habitualmente, si te expones a esta atención de Dios,
    entonces la meditación hará su trabajo. Existen investigaciones médicas que se
    están haciendo en este momento acerca los efectos de la meditación sobre el
    cerebro. Se ha descubierto que la meditación practicada con regularidad produce
    cambios permanentes en el cerebro, en la manera en que trabaja el cerebro. La
    meditación practicada en forma irregular muestra los mismos resultados en los
    patrones cerebrales, en las ondas cerebrales y demás, pero el cerebro en sí no
    cambia. Pero cambia con la meditación habitual, como con los buenos hábitos,
    como con el ejercicio, como con el yoga. Entonces la primera persona que se
    beneficia con el amor somos nosotros mismos. A medida que nos experimentamos
    a nosotros mismos como amados, aprendemos a amarnos, y entonces después,
    nos guste o no, vamos a ser más amorosos. Puede ser que no seamos los
    primeros en darnos cuenta que estamos siendo más amorosos, pero – si tienes
    suerte- será la misma gente que se está beneficiando con tu amor, la que te lo hará
    notar.

    El Segundo regalo de la meditación, el fruto de la meditación, es el gozo. El gozo
    con qué frecuencia usa Jesús esa palabra en el Evangelio de Juan. El nos dice que
    nos está dando su propio gozo, para que el nuestro sea completo. El gozo es un
    retoño directo del amor. Cuando experimentas amor, sientes gozo. Cuando sientes
    que el amor se retira, pierdes tu alegría. Tu vida cambia. Y el gozo es la energía que
    nos permite comenzar y completar cualquier proyecto significativo. . Si no existe
    gozo en tu trabajo, tu trabajo te dejará exhausto y aunque lo termines no será muy
    divertido. Pero un buen trabajo, un trabajo significativo, es e trabajo que se sigue
    hasta el final – si no hay gozo en el trabajo no habrá frutos en el trabajo. El gozo es
    la experiencia directa de la presencia de Dios. A través de la práctica de la
    meditación experimentamos el gozo, aunque experimentemos períodos áridos,
    aunque dejemos de meditar algún tiempo, aunque sintamos que no estamos
    sacando nada de ella. Pensamos que no somos muy buenos para meditar, no
    somos demasiado buenos para enseñar a hacerlo. Podemos decir, “Todavía no
    tengo confianza en mi mismo para hablar de ella a otras personas, porque todavía
    no soy bueno meditando” – aunque sintamos todo esto, si estamos meditando, lo
    que está creciendo todo el tiempo es esta energía del gozo, que es la energía que
    transforma nuestra vida y que nos energiza. Con frecuencia la gente dice que como
    resultado de la meditación se sienten energizados, más interesado en la vida, más
    capaces de disfrutar de los regalos simples de la vida.

    Espero que este fin de semana sea para nosotros un tiempo para reflexionar
    acerca los frutos de la meditación en nuestras vidas – y hablando de esto, saben,
    pienso que la gente puede sentir un poco de timidez o vergüenza de hablar de esto.
    Pero una reunión como ésta, una comunidad de meditadores, debería darnos la
    oportunidad de compartir en confianza lo que pensamos y lo que sentimos y
    nuestras experiencias, en conversaciones, en encuentros personales, porque eso
    nos ayuda a hacernos más concientes.

    A medida que nos hacemos más concientes, el fruto mismo de la meditación
    comenzará a crecer más, y descubrirás que puedes compartirlo con más
    personas  y será un placer pasarlo a los demás. “Mejor que ganar la lotería”.
    Entonces aprovechemos la oportunidad mientras estamos juntos de compartir con
    los demás lo que la meditación ha significado para nosotros Descubrirán que el
    Espíritu es el Maestro. Cada vez que te abres genuinamente a otra persona de esta
    manera, el Espíritu se libera entre ustedes. El Espíritu les estará enseñando a
    ambos y a todos. El Espíritu estará entre ustedes enseñándoles a través de lo que
    están compartiendo. Recemos para que no sólo seamos capaces de darnos cuenta
    de los frutos de la meditación en nuestras propias vidas sino también para que
    seamos más capaces de compartir esos frutos con los demás.



    Laurence Freeman OSB
    Conferencia Anual en el Reino Unido, Escuela Oakham, Abril 2005
    © 2005 Usado con permiso.
    Comunidad Mundial de Meditación Cristiana
    (www.wccm.org)
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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