LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
El Poder del Mantra
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Cassian habla acerca de el gran cambio que en nosotros comienza a desplegar esta
    forma de oración. Se convierte en parte de un modo de vida, no sólo una forma de
    rezar, sino una forma de volver a centrar nuestra vida fuera del ego y alrededor del
    espíritu del verdadero ser.

    El trabajo principal del mantra es llevar la mente a la quietud, hace que paremos de
    pensar en nosotros mismos. Ese es el sencillo trabajo de toda práctica ascética –
    llevarnos más allá de nuestra conciencia de nosotros mismos, de nuestra auto
    fijación. Pero lo hace con tal suavidad que no hay fuerza ni violencia. Si usamos la
    fuerza o la violencia, estaremos usando una técnica. Una técnica tiene el control del
    ego. Y¿ cómo puede el ego trascender al ego? Por lo tanto el modo de rezar que
    utilizamos para trascender al ego debe ser un modo sin cabida para el ego, un modo
    suave, un modo por el cual abandonamos el control pero al mismo tiempo nos
    comprometemos a una disciplina. Hacerlo diariamente es seguir un camino espiritual.
    Y creo que pronto comienza a enseñarnos algunas de las características del espíritu
    de un modo nuevo y fresco.

    Lo espiritual es algo que no puede medirse. Podemos medir la mayoría de las cosas
    que hacemos. Podemos medir cuanto se produce en una fábrica, podemos medir
    nuestro progreso para aprender un idioma, podemos medir los resultados de una
    dieta para adelgazar, incluso podemos medir en cierta forma nuestra práctica
    religiosa -  podemos hablar de cuan practicante es una persona, cuantas veces
    concurre a la iglesia. Pero lo espiritual es algo que por su naturaleza no puede ser
    medido. El espíritu es como el viento, nos dice Jesús. Viene de no sabemos dónde y
    se va a donde no sabemos. Vemos su efecto. –vemos el viento soplando en los
    árboles pero no podemos medir de donde ha venido ni hacia donde está yendo. De la
    misma manera, nosotros tampoco podemos medir nuestro progreso en este modo de
    oración.

    Veremos sus frutos principalmente en nuestra vida diaria. Pienso que al vivir en
    comunidad se ven los frutos más claramente en nuestras relaciones interpersonales.
    Creo que uno de los frutos más comunes de este modo de oración es que la persona
    se da cuenta, generalmente para su gran sorpresa, que se está volviendo más
    tolerante, mas paciente, aún más compasivo, menos propenso a emitir juicios, menos
    irritable, menos aislado. Simplemente porque con este trabajo del mantra nos vamos
    desenganchando del ego desde su propia raíz. Esta es la razón por la cual La Nube del
    No Saber, pequeño tratado sobre la meditación Cristiana, cuando habla del mantra,
    siguiendo la tradición de Cassian, llama a esta forma de rezar, el tiempo del trabajo, y
    también dice que en este trabajo nosotros vamos hasta las raíces mismas del
    pecado. La Nube llega incluso a decir que es más efectivo que otras penitencias
    porque llega a la raíz misma del pecado, nuestro ego.

    Cassian habla del mantra como un punto fijo en el que la mente puede concentrarse
    para aquietarse. La Nube del No Saber habla del mantra como un dardo con el que
    podemos vencer la nube del no saber. En la tradición hindú se encuentra descrito en
    algún lugar como el arco que dispara la flecha del yo hacia el interior del corazón de
    Dios. John Main describió al mantra como el sonido del radar que trae al avión hacia
    tierra a través de la espesa niebla. Aún cuando no sepas adónde te estás dirigiendo,
    si puedes mantenerte sintonizado con la señal del radar, sabes que te llevará a tierra
    firme.

    ¿Por qué debemos repetir el mantra continuamente durante el tiempo de la
    meditación? Cassian y La Nube son muy claros con respecto a la repetición continua
    del mantra. Cassian dice: dilo siempre, continúa volviendo a él. En la Décima
    Conferencia él revisa una larga lista de posibles experiencias, estados de ánimo y
    sentimientos por los que atravesamos mientras rezamos – las estaciones del alma,
    los estados de ánimo, los temperamentos que tenemos. Y al finalizar cada
    descripción dice: “Di este verso, continúa diciendo el mantra. “Dilo en la prosperidad y
    en la adversidad”. Pienso que la razón es que nosotros entendamos el propósito del
    mantra, el cual no es simplemente llevarnos a la quietud, ni hacernos sentir euforia o
    bienestar, sino llegar a la misma raíz de nuestro ego, y en última instancia, llegar,
    dentro del tiempo de Dios y con su gracia, más allá del limitado mundo del ego, más
    allá de la órbita del ego alrededor de la cual generalmente nosotros nos encontramos
    girando.

    Tal vez llegue un momento en que dejemos de repetir el mantra, cuando seamos
    guiados al silencio puro, a la simplicidad pura. Pero pienso que es importante que
    seamos cautos en la interpretación de ésto. El propósito del mantra no es guiarnos
    solamente hacia la quietud sino guiarnos más allá del ego, más allá del sentido del Yo.
    Es por esto que una forma muy sencilla de describirlo sería decir: “Di tu palabra hasta
    que no puedas decirla más”. Nosotros no elegimos cuando dejar de decirla. Y tan
    pronto te des cuenta que has dejado de decirla, entonces simplemente vuelve a
    decirla. Cuando estamos meditando y llegamos a un estado de quietud, puede que no
    existan distracciones o que hayan muy pocas, y nos sentimos muy en paz, y entonces
    nos decimos, ¡Estoy en silencio, no necesito decir el mantra más!” El problema es por
    supuesto que si decimos que estamos en silencio, estamos quebrando el silencio. El
    pensamiento “Estoy en silencio”es una señal de que no nos hemos vuelto
    completamente simples, totalmente simples, todavía estamos reflexionado sobre
    nuestro propio yo. Y allí se encuentra la simplicidad radical de la enseñanza de
    Cassian, el porqué insiste en que repitamos el manta en tiempos de prosperidad y de
    adversidad. La pureza de la oración se funda o depende de esta simplicidad radical, la
    renuncia radical a nuestra falsa identificación con nuestro ego.

    Cassian nos advierte acerca de dos grandes peligros en la oración: el sopor lethalis,
    el sueño letal, y la pax perniciosa, la paz perniciosa – ese estado de amable, de
    somnoliento apenas piadoso sentimiento de embotamiento o tal vez euforia, pero
    completa falta de conciencia. El mantra nos lleva hacia los peligros de quedarnos
    dormidos. Cassian habla acerca de esta fórmula o mantra, como que nos ayuda a
    concentrar todo lo que somos, llevarlo a una unidad, a un foco. No estamos
    rechazando en modo alguno ninguna parte de notros ni suprimiendo ninguna parte de
    nosotros. Está aquí el sentido de la integración y de la unidad de nuestro ser.


    Laurence Freeman OSB
    a los Monjes de la Abadía GETHSEMANI , 1992
    © 2005 usado con permiso.
    La Comunidad Mundial de Meditación Cristiana.
    (www.wccm.org)
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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