LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
El Trabajo de la Atención
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Para meditar, debes practicar prestar atención y esa es la razón por la cual mucha
    gente la abandona, porque es muy difícil prestar atención. En este mismo momento
    puedes estar pensando en estar en un bar y tal vez piensas: "No debería estar
    pensando en el bar ahora, debería estar pensando en esos pensamientos santos de
    los que el Padre está hablando”. Pero si prestamos atención a lo que el otro está
    diciendo o al mantra, entonces descubrimos inmediatamente que la atención implica
    trabajo. No es fácil mantener la atención. Y prestar atención, en cualquier
    circunstancia, implica una pérdida del yo y olvidarnos de nosotros mismos porque le
    estás dando tu atención a otra persona. Y al hacerlo en realidad te estás dando a la
    otra persona.

    ¿Y qué sucede si la otra persona no lo reconoce, si ella no te responde con atención?
    La amas, pero ¿te ama ella a ti? Se encuentra atascada con sus propios problemas y
    compromisos, con su propio egoísmo. ¿Por qué debería seguir prestándole atención,
    por qué debería seguir amándola?

    Prestar atención es un acto sin egoísmo que es amar al Señor tu Dios con todo tu
    corazón, con toda tu fuerza y amar a tu prójimo como a ti mismo. Tan pronto como
    empezamos a trabajar con la atención de algún modo - a decir el mantra, o a amar a
    otra persona, o a hacer un trabajo que requiere fidelidad – descubrimos
    inmediatamente, creo, que se trata de un trabajo difícil y que no lo podemos mantener
    fácilmente durante mucho tiempo. Tal vez sólo lo podamos hacer como en pequeñas
    ráfagas. Y gradualmente tratamos de construir nuestra capacidad de atención. Pero
    ese es un trabajo que nos tomará años, toda la vida, mucho más que un curso de seis
    semanas. Y no obtenemos ningún título al final, incluso podríamos no obtener las
    recompensas inmediatas, ni las retribuciones ni la gratificación que pensamos nos
    corresponden por todo el buen trabajo que estamos haciendo. “Merezco algo por ser
    tan buena persona, tan generosa, por haber dado tanto de mi. ¿Qué obtengo a
    cambio? Ingratitud. Y la sentimos tanto por parte de Dios como por parte de la gente
    que forma parte de nuestras vidas o de la gente con la que trabajamos. Entonces,
    aprender a prestar atención y a mantener la atención es ciertamente, me parece, uno
    de los frutos de la meditación. Y es el trabajo propio de la meditación




    Laurence Freeman OSB
    Conferencia Anual en el Reino Unido, Escuela Oakham, Abril 2005
    © 2005 Usado con permiso.
    Comunidad Mundial de Meditación Cristiana

PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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