LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
El Viaje de la Meditación
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Sentarse a mediar por primera vez es un momento crucial en tu camino espiritual. Es
    parecido a encender el motor al comenzar un largo viaje en auto. ¿Qué ocurre
    después? Simplemente comienza el viaje. Te alejas del borde de la acera. Después,
    como todo viaje, éste continúa por etapas. Hay demoras, congestionamientos de
    tránsito, equivocaciones, momentos de mucho cansancio pero también existe la
    emoción por el viaje y por el descubrimiento de lo nuevo. Estas etapas y sus
    acontecimientos podrían ser descriptas como un simple mapa de los niveles de la
    conciencia o como etapas de desarrollo del auto conocimiento por medio de una
    disciplina suave y constante.

    Comenzamos al comienzo, en la superficie. Tan pronto como comenzamos a meditar
    descubrimos un primer nivel superficial de la conciencia: inquietud, frivolidad,
    indisciplina, distracción, actividad mental desenfrenada. Es impresionante darse
    cuenta en que estado descontrolado y caótico se encuentra en realidad este nivel de
    la mente. Tan rara vez se practica en nuestra cultura cualquier tipo de atención
    conciente que cuando lo hacemos nos parece extraño y cansador. Una encuesta
    reciente estimó que a la mayoría de las personas les es difícil fijar la atención
    durante un periodo más largo que un comercial de televisión.

    Descubrir nuestra distracción crónica, puede, al menos al comienzo, hacer que la
    meditación sea una experiencia que nos disguste y nos humille. Aunque pensemos
    que somos relativamente calmos y recoletos la meditación nos desilusiona
    rápidamente. Este primer paso en nuestro auto conocimiento nos muestra
    claramente que nuestra mente no es ni clara ni estable. En esta temprana etapa el
    viaje parece haber llegado a un alto aún antes de haber empezado. No tenemos otra
    posibilidad más que aceptar que no somos ni cercanamente capaces de prestar
    atención a como lo habíamos pensado. La conmoción causada por este
    descubrimiento puede socavar nuestra voluntad de perseverar. Puede ser
    desalentador y por cierto volverá repetirse. Pero ayuda a reflexionar que si podemos
    ver claramente que estamos distraídos entonces esa conciencia de la distracción es
    en sí misma progreso. Una vez que se reconoce, la confusión comienza a despejarse.
    Comenzamos a observar la naturaleza verdaderamente simple de la meditación y a
    apreciar el desafío que nos presenta.

    El primer nivel del auto conocimiento es turbulento. Walter Hilton dice en el siglo
    catorce, “Es como un hombre que regresa a casa después del trabajo y encuentra el
    fuego humeante y una esposa gruñona.”Los primeros Padres y Madres del desierto
    no tenían problemas domésticos. Pero se sintieron muy conmocionados al descubrir
    que aún en sus ermitas del desierto, no eran capaces de abandonar las ansiedades,
    las tentaciones y las fantasías eróticas de sus vidas previas. Sentados sin
    distracciones externas, se encontraron a sí mismos, al igual que nosotros hoy en día,
    bombardeados por una irrefrenable actividad mental, se encontraron pensando o
    fantaseando compulsivamente en todo lo que ellos pensaban que habían
    abandonado. Estaban furiosos con sus hermanos, condenaban a los perezosos,
    envidiaban a los más santos. Se obsesionaban con las trivialidades de sus trabajos
    manuales de tejer mantas o de trabajar en los campos. Fantaseaban con el sexo, y lo
    que es más con la comida. Tal vez en la actualidad no estemos más inherentemente
    distraídos que los monjes del desierto o que cualquier otro meditador en cualquier
    tiempo o cultura. Sólo parece más difícil para nosotros pasar la primera fase.

    Las distracciones y el ansia por la variedad son endémicos de la mente humana. El
    ego es por naturaleza inquieto en su búsqueda por el placer y la evasión del dolor. Sin
    embargo, hoy en día, la mente humana se halla bombardeada por imágenes e
    información como nunca lo ha estado antes. Los medios de comunicación escritos y
    electrónicos y la velocidad de las comunicaciones aceleran el volumen y la intensidad
    de la distracción. El oficinista promedio está estresado simplemente por el número
    diario de e-mails. La hambrienta mentalidad consumista agrega más estrés a la
    mente y al cuerpo. La tecnología informática tal vez ha desarrollado un nuevo nivel de
    conciencia humana, la conciencia colectiva de los medios de comunicación. Esta
    tiene potencial para unificar a humanidad pero también se corre el riesgo de que
    reduzca la mente individual a un clon dentro del a mente de la masa. La publicidad el
    chisme, la información, las noticias, el chat, el arte y la literatura erótica, el
    entretenimiento, todo estimula la mente con el mismo material desde Hyderabad
    hasta Harwich. El ciber espacio nos satura diariamente y aún así pedimos más.

    6 Uno de los frutos de la meditación es el don de discernir que es lo que los medios
    de comunicación nos están haciendo y nos están diciendo, discernir cuando apagar
    la pantalla. La meditación protege la dignidad de la intimidad individual creando el
    espacio de soledad a través de la práctica diaria. Como resultado de esto también
    desarrolla los valores sociales de la libertad personal y de la participación
    responsable en la toma de decisiones de la sociedad. La pasividad y el fatalismo que
    la saturación producida por los medios de comunicación pueden crear es desafiada
    por la meditación, solo porque tal vez la gente sabia es menos fácil de engañar.

    7 Meditamos en este mundo. Nuestra decisión de meditar significa un compromiso
    de participar responsablemente aún en un mundo que se está volviendo loco. La
    meditación entrena el discernimiento y limita la intolerancia. Cada vez que os
    sentamos a meditar llevamos nuestro propio equipaje y el del mundo y lo
    presentamos al trabajo de la atención. Es un modo de amar al mundo del que somos
    parte y contribuir a su bienestar. Porque es precisamente un modo de olvidarnos de
    nosotros mismos, la meditación nos ayuda a compartir la carga de la humanidad.

    8 Con la práctica de la contemplación vuelven la capacidad para el asombro y el amor
    por la sabiduría. En forma imperceptible, durante el transcurso de los años. la
    exposición a los medios de comunicación puede erosionar nuestra capacidad para la
    experiencia directa. Cada vez con mayor frecuencia la experiencia que tenemos de
    hechos y emociones es de segunda mano, a través de los puntos de vista de los
    demás o por el culto a la fama. Esta alineación desde la experiencia personal puede
    transformar nuestro don de empatía en apatía. Nos volvemos demasiado irreales
    para servir a los demás. Sin embargo los medios de comunicación pueden hacernos
    dar cuenta de la necesidad de tranquilidad. La distracción, la alienación, la
    frustración pueden estimularnos a emprender el viaje de contemplación. “Donde hay
    pecado, hay gracia en abundancia”, según San Pablo. El ruido despierta la sed de
    silencio y esta sed es la espiritualidad global de nuestro tiempo.


    Laurence Freeman OSB
    Extractos de su libro
    Jesús el Maestro Interior.
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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