LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
La Enseñanza de Jesús de la Contemplación - Parte 1
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Jesús fue un maestro de la contemplación. No daba charlas sobre la meditación
    cristiana pero fue un maestro de la contemplación. Si leemos el Sermón de la Montaña,
    por ejemplo, encontramos en él sus enseñanzas destiladas, la esencia de su
    enseñanza está en los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio de San Mateo. ¿Qué encontramos
    allí?

    Interioridad
    Cuando le preguntan a Jesús acerca de la oración, El no dice que debes ir a la sinagoga
    todos los domingos, o que debes poner dinero para la colecta, o que debes creer en
    estas ideas y en estos puntos de la fe, o que debes obedecer las leyes y las normas de
    tu religión, o que debes observar las fiestas, las festividades y días de guardar de tu
    religión. No dice nada acerca de eso. En realidad no habla mucho acerca de la
    observancia religiosa. Supongo que da por sentado que la gente era religiosa. Lo que
    vemos en las enseñanzas de Jesús, es que El no pone el acento en la observancia
    religiosa, o en el ritual religioso o en la doctrina religiosa, sino en la interioridad o en la
    experiencia de la contemplación.

    Ante todo nos advierte contra los peligros del formalismo religioso, las prácticas que
    carecen de espiritualidad interna que sólo observan las formas externas. El dice, “No
    pienses que porque eres religioso en el sentido del formalismo externo de la práctica o
    por haber cumplido estas expectativas sociales, has ganado el favor o la aprobación de
    Dios”. En otras palabras, no sientas, no pienses que has tenido realmente una
    experiencia de Dios sólo porque te sientes bien haciendo algo religioso. Eso es lo que
    quiere decir cuando se refiere a la aprobación de Dios. No pienses que has tenido una
    genuina experiencia de Dios, solamente por ser muy religioso. Eso es algo a lo que
    debemos prestar mucha atención, especialmente hoy en día, en una era de
    fundamentalismo y formalismo religioso. Nosotros podemos y deberíamos amar a
    nuestra religión. Deberíamos amar practicarla. Eso es muy importante para nosotros.
    Jesús no nos aconseja que no la practiquemos. Pero no es donde pone su énfasis
    fundamental.

    Lo que el dice es, “Cuando reces, retírate hacia tu interior”, que es tu corazón. En otras
    palabras, lo fundamental de rezar en la interioridad y la soledad. Soledad no en el
    sentido de aislamiento sino en el sentido de encontrarse con el verdadero ser, de estar
    en contacto con nuestra cualidad de seres únicos. Jesús dice, “retírate hacia tu
    interior”, el espacio interior de tu propia identidad. Es allí donde encontrarás la
    presencia de Dios y entrarás en la experiencia de la comunión con Dios. “Ganarás la
    aprobación de Dios”, El dice.  Confía en Dios.

    Otro elemento fundamental de sus enseñanzas es la confianza en Dios. El dice,
    “Cuando reces, no andes parloteando como los paganos, que piensan que cuanto más
    hablen más probable es que se los escuche”. Ésta es una observación muy
    aleccionadora para nosotros como gente religiosa. Es para nosotros un gran peligro
    creer que cuanto más prácticas religiosas observemos, más plegarias digamos, más
    frecuentemente vayamos a la iglesia, más cosas religiosas hagamos, estaremos
    realmente en mejores condiciones de atraer la atención de Dios y sólo por realizar
    estos actos en abundancia y frecuentemente. El nos advierte, “No andes parloteando
    como los paganos. No te conviertas en un materialista espiritual. No creas que podrás
    comprar tu camino al reino de Dios. No pienses que puedes ganarlo solamente rezando
    mucho u observando muchas prácticas religiosas.

    Por lo tanto, El nos pide que examinemos nuestra propia psicología religiosa. En
    realidad, todo el Evangelio es una poderosa crítica a la religión humana, no sólo a la
    religión Judía sino a todas las religiones. Creo que la práctica diaria de la meditación
    nos conduce a esta comprensión de la oración y de las prioridades en la religión.
    Ustedes practican la meditación, y muchos de ustedes lo han estado haciendo durante
    muchos años, y no han dejado de ser religiosos. En realidad algunos de ustedes podrían
    haberse hecho más religiosos como resultado de la meditación. No dejan de ir a la
    iglesia o de rezar de otras maneras. De hecho, cosas como leer la escritura, la
    Eucaristía, se han convertido en algo más poderoso y significativo como resultado de
    esta interioridad. Pero se han vuelto más concientes y auto-críticos de las razones que
    los motivan a rezar o a realizar estos rituales. Entienden porque lo están haciendo y lo
    que significa.

    La práctica de la meditación, entrar al interior de nuestro corazón, hace que sea muy
    difícil engañarnos a nosotros mismos. Esa es tal vez una de las razones por las que
    encontramos difícil la meditación. Porque a veces es difícil encontrarnos a nosotros
    mismos, especialmente cuando descubrimos que nos hemos estado embaucando,
    engañando, o escondiendo cosas bajo la alfombra. La meditación saca todo a la luz.
    Incluso nuestra motivación religiosa, porque la luz que brilla en nuestro corazón
    comienza a brillar sobre todos los aspectos de nuestra mente y de nuestra vida. Nos
    conduce hacia el auto-conocimiento y a la auto-conciencia. Por lo tanto siempre servirá
    para purificar nuestra religión, para impedir que nuestra religión sea sólo externa, sólo
    mágica, formalista, supersticiosa. Esa es la razón por la que la meditación o
    contemplación es el gran antídoto contra el fundamentalismo. Toda religión se
    convierte en superstición si pensamos que es el modo de manipular a Dios o el modo
    de obtener algo que queremos de Dios. Es una manera muy humana de acercarse a la
    religión, y sobre la que Jesús es muy claro y categórico. El dice, “No andes parloteando
    como los paganos, que piensan que cuanto mas hablen mas probable es que se los
    escuche”.

    Luego dice, “Recuerda que tu Padre del Cielo conoce todas tus necesidades aún antes
    que pidas”.  Si nosotros hemos realmente escuchado,  entendido y recordado eso,
    cambiará nuestra manera de orar. El no dice que no debamos expresar nuestras
    necesidades en palabras, en peticiones o intercesiones. No, esto es algo muy humano,
    especialmente si cargamos con un peso muy grande en nuestro corazón, o sufrimos de
    alguna ansiedad o problema en particular. Nada es más natural que expresarlo en
    forma personal, o especialmente en presencia de una comunidad devota cuando
    rezamos por las necesidades de cada uno o del mundo, siempre que lo hagamos desde
    un corazón sincero. Jesús no dice que no lo hagamos. Pero dice, “Sólo recuerden que
    cuando lo hacen, Dios ya lo sabe”. En otras palabras, no estamos tratando de
    informarle a Dios de algo que se le pasó por alto en el informativo de la CNN. No le
    estamos pidiendo a Dios que cambie de parecer como si hubiera tenido un lapsus y
    hubiera dejado que esto terrible me pasara, de manera que El pudiera apretar el botón
    de rebobinado y cambiar de parecer. Tampoco le estamos pidiendo que interceda en
    nuestro favor como si fuéramos sus favoritos. Los cristianos no somos los favoritos de
    Dios. Los judíos no son los favoritos de Dios. Todos fuimos elegidos y amados de la
    misma manera por Dios. No rezamos para poner a Dios de “mi” lado, en contra de
    alguien más.  No regatees, y recuerda que Dios conoce tus necesidades.

    Luego Jesús continúa. Hay otros elementos fundamentales de la oración, tales como,
    “No te preocupes. Mira los pájaros del cielo y los lirios del campo” “No te preocupes por
    lo que vas a comer o la ropa que vas a usar”.  El no dice que éstas no sean
    preocupaciones comunes de nuestra vida diaria. En cambio dice, “No te obsesiones
    con las necesidades materiales. No te pongas muy ansiosos por ellas, las necesidades
    materiales de la vida diaria”, El dice, “Si así ocurre, la mejor cura para esa ansiedad y
    esa obsesión es prestarle atención a la belleza de la Creación de Dios”.  Ver que la vida
    es hermosa, algo que olvidamos muy fácilmente cuando permitimos que nuestras
    ansiedades y preocupaciones nos inunden. Podemos olvidarnos que la vida es buena y
    hermosa, aún en medio del dolor. Podemos celebrar la belleza y la bondad de la vida.

    De manera que Jesús dice, “Mira lo pájaros en el cielo y los lirios del campo”. Tal vez
    con sólo mirarlos no sea suficiente, debes ver su belleza simple y natural, entonces
    también verás que la vida es un don puro. Es dada. Recuerda lo que el padre John dijo
    acerca de la meditación, “En la meditación aceptamos el don de nuestro ser”. Una
    persona verdaderamente religiosa es alguien que en lo profundo de su corazón y en el
    profundo espíritu de la confianza ha experimentado el completo don del ser. Ese es el
    comienzo de todo verdadero culto.



    Laurence Freeman OSB
    Pasajes de la charla en Singapur
    Noviembre 2001
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

Te recomendamos la música
de la Comunidad de Taizé
antes de meditar. Localiza
´Español´ , ´Oración y Cantos´
y ´MP y Podcast´.
Por favor
pulsa aquí
Donativo
para ayudar a la Comunidad