Jueves Santo - 2008
LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
    Queridísimos Amigos:

    Ayer en la noche, en la Misa de la Cena del Señor, que abre el Triduo Pascual y
    que termina la Cuaresma, entramos a un tiempo sagrado.  Aquí en la Isla Bere
    estamos haciendo lo que llamamos un retiro espiritual.  Pero, ¿que es lo que
    significa “espiritual”?    A veces utilizamos esta palabra cuando no sabemos qué
    más decir.  Otras veces la usamos para diferenciar un nivel de experiencia que
    es diferente a lo “material”.  Y así, cuando vamos explorando estos significados a
    la luz de nuestra experiencia ordinaria, podemos entonces ver que las barreras
    entre la mente y la materia, lo espiritual y lo material, simplemente se disuelven.

    La ciencia nos ofrece formas para describir la realidad, más que explicarla
    exhaustivamente.  Sabemos ahora, por ejemplo, que lo que llamamos materia
    sólida es tan transitoria y evanescente como lo es la energía mental.  Todo es
    energía.  Einstein decía que la materia es una forma de energía y Teillhard decía
    que el espíritu es “materia incandescente”.  Con el descubrimiento de la “materia
    obscura”, que compone la mayor parte del cosmos, tenemos otra metáfora que
    nos ayuda a comprender tanto a nosotros mismos, como a la consciencia y al  
    universo.

    La madorla es un símbolo antiguo que ilustra el encuentro y la intersección de
    dos círculos paralelos, creando una zona de unidad integral – lo que podríamos
    llamar las esferas de la expansión y contracción de lo sagrado.

    En la Eucaristía entramos a la unión  de lo espiritual y lo material, viviendo las
    implicaciones más profundas de la misma Encarnación.  Digerimos el pan y el
    vino que se  hacen parte de nosotros mismos y luego, a través de nosotros, parte
    del mundo (tanto humano como  impersonal)  nos cubre.

    En la meditación pasamos y trascendemos la fuerza egoísta que nos separa y
    que trata seguido de convertir a las divisiones mismas  en sustitutos de lo
    sagrado – olvidando que lo que divide (lo di-abólico) niega lo sagrado.  Atrás de la
    misteriosa comunión del espíritu con la materia, de nuestro ser y el de los otros,
    que celebramos en la Eucaristía -  no es magia, pero es la entrega de Cristo que
    encarna  la entrega divina.

    Qué extraño entonces que hayamos transformado la Eucaristía en otra
    estructura de poder, llena de reglas y regulaciones que pueden más a  menudo
    dividir que unir.  En el corazón de la Misa está la suprema energía lo que da
    fuerza, que es  la energía más poderosa y más creativa del amor.  Cuando ayer en
    la noche, mientras el viento soplaba fuerte afuera y nos lavábamos los pies entre
    los meditadores y la gente del pueblo, sentí que tratábamos de expresar y de
    comprender esta sencilla y unificadora verdad que nos permite entrar al valle
    obscuro del Viernes Santo sin miedo.




    Laurence


PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB
Traducción por
Lucía Gayón
de México