LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
La Comunidad Contemplativa
Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Existe una historia acerca de David Boehm, el gran físico espiritual, que murió
    algunos años atrás, que estaba luchando para dilucidar como el observador de un
    fenómeno afecta la naturaleza del experimento. “Si estás presente, es distinto a si
    no lo estás”. Estaba interesado en esta cuestión y se había dado cuenta que tenía
    que ver con la conciencia, y quería hablar con Krishnamurthi sobre ello. Le escribió
    a Krishnamurthi y Krishnamurthi le contestó que fuera a verlo. Lo condujeron a una
    habitación y Krishnamurthi entró y se sentó. Krishnamurthi no dijo nada, y David
    Boehm no dijo nada, durante unos momentos, y luego unos momentos más, luego
    unos momentos más de silencio y finalmente habían pasado veinte minutos de
    completo silencio. Luego alguien entró y preguntó si querían una tasa de te. Y
    comenzaron a hablar. Y David Boehm dijo que lo que esta experiencia, lo que estos
    15 o 20 minutos de silencio le habían enseñado, era la respuesta a su pregunta. Fue
    la experiencia de la unicidad en silencio, una unicidad, una unidad del observador y
    el observado, el interrogador y el interrogado. Los dos convirtiéndose en uno. Creo
    que es esta experiencia de silencio en la que entramos diariamente, ya sea solos o
    con otros, que produce la comunidad, que crea la comunidad. El expresó esto y lo
    vivió en su propio compromiso para hacer crecer la comunidad, enseñando
    meditación.

    Eso fue algo muy desafiante para la comprensión dominante de la meditación de
    esa época., en los últimos años del 60 y los primeros del 70. La meditación
    pertenecía la “Generación Yo”, algo que hago para bajarme la presión, o para
    mejorar mi concentración, o para dormir mejor de noche, o tal vez para tener una
    experiencia más profunda de Dios. Y esa es, creo, todavía en gran parte la imagen
    que produce la meditación en la cultura popular, como parte de nuestro creciente
    individualismo y aislamiento.

    Pero John Main, entendió – debido a su arraigo a la tradición Cristiana, su propia
    experiencia de Cristo y su propia experiencia de la meditación – que no era así. Que
    cuando entras en el silencio, experimentas una unicidad con los demás.

    Cuando treinta años atrás John Main comenzó por primera vez su comunidad en
    Londres, su primera intención no fue en realidad comenzar con grupos de
    meditación. Su primera intención fue comenzar una primera comunidad. Y tenía
    cuatro jóvenes problemáticos y confundidos (de los cuales yo era uno) para formar
    esta pequeña comunidad a la que guió, nutrió y entrenó. Y fue de esa pequeña
    experiencia de comunidad no institucional, de donde surgieron los grupos de
    meditación. Fue entonces cuando la gente oyó acerca de este pequeño grupo - no
    era una fundación monástica, no era una gran institución que él estaba
    estableciendo, ni siquiera se trataba de una pequeña institución, era una
    experiencia temporaria de seis meses de vivir juntos en comunidad, que estaba
    basada muy seriamente en la meditación. Levantarse suficientemente temprano
    para meditar juntos, estar allí a horas fdeterminadas para meditar juntos, y vivir en
    una casa que era propicia para una vida muy centralizada, una vida contemplativa,
    sin distracción – distracciones externas. Fue la vida contemplativa lo que inspiró a
    la gente a golpear a la puerta y decir, “Escuché que usted está enseñando a estos
    locos confundidos a meditar. ¿Qué le parece enseñar a gente un poco más normal?
    ¿Por qué sólo la gente loca y confundida aprende y se beneficia con la meditación?”
    Y así fue como empezamos con los primeros grupos de meditación, hace treinta
    años. Y muy rápidamente él descubrió, y yo creo que se sorprendió al descubrirlo,
    que atraía a gente de todo tipo, los que van siempre a misa, los que no van a misa,
    los cristianos y los cristianos marginales, y los no cristianos; los viejos, los jóvenes,
    y los de mediana edad. John Main supo que de algún modo misterioso la meditación
    crea una comunidad nacida del la experiencia del silencio.



    Laurence Freeman OSB
    Conferencia Anual en el Reino Unido, Escuela Oakham, Abril 2005
    © 2005 Usado con permiso.
    Comunidad Mundial de Meditación Cristiana
    (www.wccm.org)
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB

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