LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
Pascua 2007

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Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Queridos Amigos:

    Recientemente alguien me preguntó ¿que fue lo excepcional que Jesús trajo al
    mundo? Me encontré respondiéndole con la palabra “contacto”, “toque”. No trajo una
    nueva filosofía o una nueva moral sino más bien una nueva capacidad de
    experimentar a Dios en la totalidad de nuestro ser, nuestra mente y nuestros sentidos.
    La palabra  contacto nos hace acordar de nuestra unidad. Ninguna parte de nosotros
    puede ser rechazada o disminuida sin deshonrar la divina belleza de la creación. Una
    de las razones por la que la meditación abre un nuevo camino para “verificar la
    verdades de nuestra fe”, como nos enseñó el Padre John, es simplemente que
    cuando meditamos sólo lo podemos hacer como una persona completa. Y la unidad es
    el efecto acumulativo de la práctica diaria. La unidad es un sentido de la realidad y de
    la integración con los demás que se expande. Estos aspectos del crecimiento
    espiritual dan sentido a la salvación no como un indulto sino como la salud completa,
    la vitalidad y la liberación de una abrumadora bondad natural.

    Esta es la razón por la que dedicamos un tiempo especial para reflexionar sobre la
    Pascua a la luz de la experiencia de la meditación. Es por eso que también nosotros
    nos dedicamos a la lectura de la Palabra y compartimos lo que entendemos de ella
    unos con otros. Este tipo de comprensión nos surge más desde el centro del corazón
    que sólo del intelecto No importa cuan espirituales seamos, siempre necesitamos de
    un simbolismo ritual y sagrado, la repetición comunitaria de la historia fundadora para
    sensibilizarnos a los modos mucho más sutiles en que el conocimiento espiritual
    puede desplegarse.

    Lo que fundamenta la inmensidad de los misterios Pascuales en todo el sagrado
    Triduo es este sentido de contacto integral, fiel. Mañana veremos la incorporeadad de
    la Eucaristía y su conexión con el servicio mutuo en el “sacramento perdido” del
    lavatorio de pies. El Jueves Santo veremos como este contacto puede ser mal usado
    para causar dolor deliberadamente, y como al hacerlo limita al responsable
    encerrándolo dentro de su propia oscura ignorancia. Pero también veremos que el
    profundo e interno toque de amor- que nunca dejó de ser la suprema realidad de la
    conciencia de Jesús- no necesita ser disipado por el sufrimiento. Con sus manos y
    pies descarnados pidió el perdón al Padre. El perdón es una manera de tocar al que
    nos aleja y así restaurar la conexión vital con lo que se había perdido.

    Sólo el Sábado Santo el regalo del toque nos abandona. Sentimos el extraño limbo de
    no ser tocados. Es una transición necesaria, pero nadie desea permanecer allí más de
    lo necesario ya que se siente como que el presente estuviera atorado en esa tierra de
    nadie de soledad personal . Un inquietante sentimiento de irrealidad sigue a la muerte,
    pero a través del proceso purificador del dolor –el dolor de las lágrimas- este
    sentimiento también se transforma en un modo de alcanzar una realidad superior. Es
    como subir una montaña y atravesar niveles de niebla espesa. Luego llega el
    inobservable amanecer de la Resurrección. ¿Qué día, que momento exacto- cualquier
    día- puede decirse que los rayos del sol tocan nuestros ojos y nuestra piel? El sol sale
    del horizonte de diferente manera para cada uno, porque el horizonte es sólo una idea
    que es relativa a nuestra posición subjetiva. La resurrección nos toca, nos mueve-
    como gradualmente lo hizo con los discípulos- a darnos cuenta de que el horizonte, y
    todo lo que limita nuestra humanidad ha sido superado.

    Ser tocados por Cristo es recordar todo lo que habíamos olvidado, ser devueltos a
    nosotros y al mundo real con una nueva ordinariedad trascendental. Es, como dice el
    Nuevo Testamento, como una creación nueva porque todo dentro y fuera está cargado
    de energía fresca y de significado. Lo peor ha pasado y no puede volver a pasar. Lo
    que se perdió se encontró y no puede volverse a perder. El poder de la ilusión se
    evapora.

    La meditación es como un Triduo ya que nos lleva a través de diferente niveles y en
    diferentes escalas de tiempo a través de este proceso del misterio pascual: la
    ascensión del la conciencia más allá de la tangibilidad limitada del ego hacia dentro de
    la universalidad del espíritu donde todo está en contacto con todo.

    Espero que durante  estos días tengas la oportunidad de tomarte el tiempo de
    adentrarte en los misterios que estamos por celebrar como una comunidad en
    armonía con la iglesia universal que es el nuevo cuerpo de Cristo. Espero que tengas  
    tiempo de sentarte durante algunos momentos en silencio con los grandes textos que
    llevan este valioso significado a través de los siglos.

    Estaré celebrando la Pascua en le monasterio de Cockfosters con la comunidad
    monástica y parroquial y con un grupo de meditadores que estarán realizando un
    retiro de Triduo. Si el tiempo y la inspiración me lo permiten trataré de compartir cada
    día algunas de las charlas del retiro con ustedes y con la comunidad a través del sitio
    WCCM. Recientemente he recibido noticias se nuestro coordinador en las Islas
    Solomon las cuales han sido muy golpeadas por los recientes desastres naturales, Es
    un lugar del mundo remoto y con frecuencia olvidado- pero es un lugar donde la
    meditación ha sido enseñada y ha formado una comunidad fuerte. Tengamos pues, a
    los habitantes de estas islas en nuestro corazón y recemos para que en medio de sus
    problemas también ellos puedan sentir, como nosotros, el mismo toque de Cristo
    Resucitado.

    Con mucho cariño,




    Laurence
PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB
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