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MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
Recuperar la Dimensión Contemplativa de la Vida

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Traducción por
Ana Inés Privitello
de Argentina
    Hoy en día la pregunta candente es ¿cómo podemos recuperar la perdida dimensión
    contemplativa de la vida? El modo en que rezamos es el modo en que vivimos.

    2 Muchos occidentales han buscado en el Oriente donde la interioridad de la vida
    espiritual parece ser más instintiva. Pero muchos Cristianos buscan en la tradición
    Cristiana una práctica de la oración contemplativa, para que les ayude aplicar las
    enseñanzas de Jesús a la vida diaria y para rezar “en su nombre”.

    3 Dicha práctica ha estado trágicamente ausente del la formación espiritual Cristiana
    moderna .Durante siglos las profundas raíces de la práctica de la meditación han sido
    dejadas al margen de la vida Cristiana y olvidadas. Como consecuencia, cuando se las
    recupera, por lo general crean sospecha. Nadie les enseñó a meditar a los maestros
    de la religión.

    4 Sin embargo, en las enseñanzas de los primeros monjes Cristianos se ha de
    encontrar un modo Cristiano de meditar, simple y accesible a todos. Un número de
    maestros contemporáneos ha llamado la atención sobre su existencia. Un monje
    Benedictino contemporáneo, John Main, la reconoció y la recuperó de un largo olvido.
    Su modo contemporáneo de enseñarla ha ayudado a muchísima gente de todas las
    edades, profesiones y condiciones sociales en todo el mundo a abrir la dimensión
    contemplativa en su fe y en sus vidas diarias .Con la transmisión de esta tradición, él
    les ha posibilitado tocar una vez más la cuerda perdida de la oración Cristiana. Han
    descubierto, “a través de su propia experiencia”, como a John Main le gustaba decir,
    que podían verificar, profundizar y personalizar los misterios de su fe. La semilla de su
    fe germinó por medio de la oración del corazón que ha sido practicada por otros
    Cristianos desde el comienzo y que tiene sutiles conexiones con la tradición
    contemplativa de otras religiones.

    5 Durante los pasados veinte años este dramático redescubrimiento de la meditación
    Cristana ha profundizado el modo en que muchos entienden su identidad Cristiana.
    Hasta no hace mucho la meditación o la contemplación era considerada de dominio
    exclusivo de los especialistas de los religiosos de clausura .Se consideraba que los
    laicos y otros consagrados eran inadecuados o incapaces de lograr una oración más
    profunda. Hoy día, sin embargo a través de la influencia de muchos maestros
    Cristianos, entre los cuales son ejemplo los monjes Henri le Saux, Thomas Merton,
    Bede Griffiths, Thomas Keating y John Main, la práctica contemplativa ha sido
    reivindicada como una dimensión universal del la espiritualidad Cristiana. Ha
    cambiado rápidamente de ser vista como un privilegio monástico o clerical a
    transformarse en la práctica diaria de laicos de todas las profesiones y niveles
    sociales. Ellos son ahora también sus principales maestros como resulta evidente en
    la red contemplativa, La Comunidad Mundial de Meditación Cristiana, que nació de las
    enseñanzas de John Main.

    6 A principios del siglo quinto John Cassian que se había establecido en el sur de
    Francia después de haber absorbido loas enseñanzas de los Padres del Desierto,
    compiló una autorizada destilación de su sabiduría práctica en su “Conferencias de
    los Padres”. A fines de 1960 John Main pudo reconocer en sus enseñanzas sobre la
    oración la práctica Cristiana del mantra. La vio como un método sublimemente simple
    y apropiado de meditación no discursiva que permitía a los cristianos modernos
    explorar completamente las profundidades de su espíritu a la luz de su fe y tradición
    Cristianas. Esto es lo que Casina dice acerca del mantra  al que él en latín llama una
    fórmula.  "Se les dará a conocer la fórmula que ustedes están buscando para esta
    disciplina y oración. Todo monje que ansíe poseer una continua conciencia de Dios
    debe tener el hábito de meditar sobre ella incesantemente en su corazón, después de
    haber desechado toda clase de pensamiento porque no podrá continuar haciéndolo
    sino habiéndose liberado de todo interés por el cuerpo y demás preocupaciones. Del
    mismo modo en que esto nos fue entregado por unos pocos de los de los ancianos
    padres que quedaron, así nosotros también lo pasamos a los más excepcionales, a
    los que realmente lo desean.... Este verso debe fluir en oración continua de manera
    que seamos librados en la adversidad y preservados y seamos humildes en la
    prosperidad. Deben meditar constantemente este verso en su corazón.... Dejen que el
    sueño los venza mientras meditan este verso hasta que se hayan acostumbrado a
    usarlo incesantemente y tengan el hábito de repetirlo aún mientras duermen. Dejen
    que la mente se adhiera incesantemente a esta fórmula por sobre todo hasta que
    haya sido fortalecida por su uso constante y por meditar continuamente en ella y
    hasta que renuncie y rechace toda la riqueza y la abundancia de los pensamientos.
    Así, disciplinada por la pobreza de este verso, alcanzará fácilmente esa beatitud
    evangélica que está primera entre las otras beatitudes: la pobreza del espíritu”:  Esto
    era John Cassian en la 10 Conferencia describiendo el significado y el valor del mantra.

    7 En su juventud Main había aprendido a meditar con el mantra de un maestro Hindú a
    quien había conocido y con quien había estudiado por un corto tiempo en Malasia. Lo
    que aprendió a través de las palabras y del ejemplo de su maestrote permitió entender
    lo que Casina había querido decir realmente en su décima Conferencia cuando hacía
    tanto énfasis en “la repetición continua” en el corazón de la fórmula sacada de la
    escritura.

    8 Ni Cassian ni Main afirmaban que éste era el “único” ni siquiera el mejor modo de
    meditar, y por cierto que no excluía otros métodos. Ambos también reconocían la
    variedad el lo misterioso y lo fluido del la oración y la suprema libertad de espíritu para
    guiarnos de la manera que ella quisiera. Cassian presenta su magistral Décima
    Conferencia sobre el mantra  con la brillante Novena Conferencia en donde describe la
    diversidad y también el propósito unificante de la oración. La oración tiene una
    dirección. Nos lleva hacia algún lugar. Como monje la vida diaria de Main estaba
    enriquecida por las Sagradas Escrituras, el trabajo comunitario, la liturgia de la
    Eucaristía y el arte.

    9 Pero John Main y Cassian también vieron, con penosa claridad, que el gran problema
    en la oración es una mente compleja y distraída. Sin solucionar esto, los modos de
    rezar pueden seguir siendo trágicamente superficiales y entonces, aunque sean
    practicados con buenas intenciones, no pueden provocar una transformación
    profunda. Cassian y Main sabían que este problema necesitaba de una solución que
    fuera absolutamente radical por su simplicidad. En la práctica tradicional de la fórmula
    o mantra, ellos descubrieron como la atención conduce a la simplicidad Esto los hizo
    ver más lejos: esta simplicidad se hace realidad al unir la pobreza de espíritu con la
    oración de Jesús, que está perfectamente atento al Padre y a nosotros que estamos
    rezando. Nuestra oración es por lo tanto elevada hacia el interior de su propia oración.

    10 John Main vio en las enseñanzas Cristocéntricas del mantra que lo que la gente
    moderna necesitaba era una alternativa y un antídoto contra su compulsivo auto
    análisis. Necesitaban una cura para sus heridas personales que afectan a tantos en
    nuestra sociedad. El mantra no es mágico. No es una práctica secilla de seguir. Pero
    es simple. Y una mentalidad tan compleja como la nuestra, demanda nada más ni
    nada menos que una disciplina completamente simple. Requiere compromiso y
    perseverancia, las que no se llevan bien con la personalidad moderna. Pero un cada
    vez mayor número de gente siente que eso es lo que necesitan, y lo ponen en práctica.
    Main al igual que Cassian y *”La Nube del no saber” del siglo catorce y muchos otros
    maestros de esta tradición, construyeron su enseñanza sobre la simplicidad pero sin
    comprometer su exigente autenticidad. Con un estilo simple, directo y práctico Jon
    Main enseñó meditación Cristiana de una forma que permitió que otros descubrieran
    la profundidad de la práctica por sí solos.

    11 Me gustaría terminar esta sección con una cita del libro de John Main “La Palabra
    en el Silencio”.

    “Como ya he sugerido, con la oración no se trata de hablar a Dios, sino de escucharlo,
    o de estar con El. Esta simple comprensión de lo que es la oración se encuentra
    detrás del concejo de John Cassian de que si queremos rezar, escuchar debemos
    quedarnos en silencio, sin movernos, repitiendo un verso corto una y otra vez. Cassian
    recibió este método como una tradición establecida y antigua en su época y ahora es
    una tradición universal que persiste. Déjenme repetir el método básico de meditación.
    Siéntense cómodos, relajados. Asegúrense de estar sentados derechos. Respiren
    calmada y regularmente. Cierren los ojos y entonces comiencen a repetir con la
    mente y con el corazón la palabra que hayan elegido para usar como palabra para
    meditar.... Es importante la elección de la palabra o mantra. Idealmente deberían elegir
    el mantra consultando con su maestro. Existen varios mantras que son posibles para
    un principiante. Algunas de estas palabras fueron adoptadas como mantras para la
    meditación Cristiana por la iglesia de los primeros tiempos. Una de esas palabras es
    “Maranatha” Es el mantra que yo recomiendo a la mayoría de los principiantes, la
    frase en arameo que significa, “Ven Señor. Ven Señor Jesús”.

    Laurence Freeman OSB
    Extractos de su libro
    Jesús el Maestro Interior


    *N del T: En 1974, el Padre William Meninger, un monje trapense y director de retiro en
    la abadía de St. Josephs en Spencer, encontró un antiguo librito en la biblioteca de la
    abadía, “The Cloud of Unknowing” (“La Nube del no saber”). Al leerlo descubrió
    encantado que este libro anónimo del siglo XIV presentaba a la meditación
    contemplativa como un proceso espiritual que podía enseñarse y que le permitía a la
    persona común entrar en y recibir una experiencia directa de unión con Dios.

PADRE LAURENCE FREEMAN
OSB
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