LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA
LA MEDITACIÓN CRISTIANA

ARGENTINA
    LECCION NO. 13
    La importancia del Grupo de Meditación semanal
    Los fundamentos de la Comunidad Mundial de Meditación Cristiana son los miles de
    pequeños grupos que se reúnen en casas, iglesias, colegios, prisiones y hospitales en más
    de cien países alrededor del mundo. Reunirse en un grupo es un paso importante en
    nuestra jornada de meditación. En primer lugar,  el grupo es un lugar de enseñanza, en
    donde se enseña lo esencial de la meditación cristiana, como fue transmitida por John Main
    y Laurence Freeman;  y en donde se refuerza su tradición ancestral auténtica. Es mas, la
    organización del grupo lo convierte en un lugar ideal y seguro para los recién llegados a la
    práctica.

    En segundo lugar, cuando transitamos el camino espiritual,  es importante contar con
    personas que tienen un enfoque mental similar. El estar solos en el trabajo no es un camino
    fácil. El ánimo y el sutil apoyo de los otros que transitan el camino es invalorable. John Main
    remarcó la importancia de los encuentros grupales semanales para meditar. Y sosteniendo
    esta creencia pensaba que “la meditación crea comunidad”. Los hombres y mujeres somos
    seres sociales desde el corazón y somos influenciados sutilmente por aquellos que nos
    rodean. Pero John Main se refería también al efecto de  la oración: “Cuando dos o tres se
    reúnen en mi nombre yo estaré presente en medio de ellos” dice Jesús en el Evangelio de
    Mateo. Su presencia crea un nexo creciente entre las personas que oran unidas y a partir
    de ese contacto se genera un sentido de comunión, un deseo de alentar y animar a otros.

    Esto es específicamente así en la oración silenciosa. Es el silencio el que forma lo esencial
    de cualquier encuentro grupal de meditación. Al repetir fielmente nuestra palabra somos
    llevados al profundo silencio en el centro de nuestro ser, en donde habita Cristo. En ese
    silencio descubrimos nuestro verdadero ser y al hacerlo nos damos cuenta que no somos
    seres individuales aislados, sino que mas bien estamos interconectados con todos los
    demás, con la Creación y con lo Divino. Este no es entonces un silencio individual sino un
    silencio compartido, es el silencio que verdaderamente nos une. Es más que eso;  es el
    recuerdo de ese silencio conjunto que nos apoya y nos mantiene fieles a nuestra práctica
    diaria individual dos veces por día en nuestra casa y el que nos ayuda a comenzar de nuevo
    si hemos abandonado.

    La persona que se  siente llamada a conducir un grupo tiene un gran soporte de apoyo aquí.
    El o ella puede ayudar a crear el medio ambiente correcto para arraigar el silencio y la
    propia constancia al concurrir al grupo cada semana y ser ejemplo para los demás.

    De muchas maneras,  la meditación Cristiana nos conecta con la vida de los primeros
    grupos de la iglesia primitiva. No solo ha descubierto John Main la oración silenciosa con la
    ayuda del descubrimiento de  la palabra en los escritos antiguos, sino que este era también
    el ambiente en el que los cristianos primitivos se reunían para orar: también se reunían en
    pequeños grupos en sus hogares o en lugares públicos de reunión.

    Para mayor asistencia en la formación y establecimiento de grupos de meditación, fijarse
    en el sector de Grupos de Meditación en la pagina Web en Castellano, Francés e Inglés,
    basados en el libro “Una Perla de Gran valor” del padre Laurence Freeman.
Casa de retiros en Luján, Argentina
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Escrita por Kim Nataraja,
Escuela Internacional.
Traducida por:
Magdalena Puebla,  
Argentina
 
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