LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA
LA MEDITACIÓN CRISTIANA

ARGENTINA
    LECCION NO. 7
    LA UNIVERSALIDAD DE LA MEDITACIÓN
    La meditación es una disciplina espiritual, parte primordial para la mayoría de las religiones
    del mundo y de las Tradiciones de Sabiduría. Hay muchos modos diferentes de meditación en
    estas tradiciones, todos igualmente válidos a su manera

    Es también una auténtica disciplina en la Cristiandad, aunque a veces parezca que es el
    secreto mejor guardado en todo el mundo. Como Laurence Freeman dice, Jesús nos enseñó
    la contemplación y esa es la razón por la que esta forma de oración floreció especialmente en
    el siglo cuarto entre los Padres del Desierto y las Madres de Egipto y Palestina, quienes
    fundaron su vida en el ejemplo de Jesús.John.  Cassian recopiló sus enseñanzas en su libro
    “Conferences". En estos escritos, John Main OSB, un monje Benedictino, re descubrió esta
    tradición para nuestro tiempo y la abrió a toda la gente , llamándola Meditación Cristiana. No
    solo es el modo de oración de los Padres del Desierto y de las Madres, sino también de
    innumerables místicos cristianos a lo largo de los siglos hasta el presente. Es también el
    modo de oración establecido mucho antes de la Reforma y antes de la separación entre el
    Catolicismo Romano y la Cristiandad Ortodoxa Oriental. Es por lo tanto, un hermoso modo
    ecuménico de orar juntos.

    No debemos olvidar que todos los modos de oración son válidos. Laurence Freeman dice: “La
    meditación es la dimensión perdida de gran parte de la vida Cristiana actual. No excluye otros
    tipos de oración y en verdad profundiza el respeto por los sacramentos y las Sagradas
    Escrituras.” Explica la conexión entre los distintos modos de orar a través de la imagen de la
    antigua rueda de madera.

    “El propósito de la rueda es mover el carro. La oración es la rueda que mueve espiritualmente
    nuestra vida hacia Dios. Para girar, la rueda debe estar en contacto con el suelo. Si la rueda
    no toca el suelo, no puede mover el carro, la rueda simplemente gira. Así, debe existir un
    tiempo y un lugar real en nuestra vida diaria que dediquemos a la oración.

    Los rayos de  la rueda son como los distintos modos de rezar. Todos válidos y efectivos.
    Tenemos la Eucaristía, la oración de intercesión, los sacramentos, la lectura de las Sagradas
    Escrituras y las devociones personales.

    Lo que une a los rayos de la rueda y la hace girar es el buje central.  Los rayos convergen en el
    buje. Podemos pensar en el buje como la oración de Cristo que habita en nuestros corazones.
    En el centro de la rueda hay quietud. Sin ese punto quieto en el centro la rueda no puede girar.

    La meditación es llegar a la quietud del centro de nuestro ser.   Cuando meditamos entramos
    en esa quietud central que es el origen de nuestra acción, de nuestro movimiento hacia Dios a
    través de Cristo en nuestro interior. El movimiento de la rueda necesita de la quietud del
    centro. Esta es la relación entre la acción y la contemplación”.
Casa de retiros en Luján, Argentina
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Escrita por Kim Nataraja,
Escuela Internacional
Traducida por Magdalena
Puebla, General Las Heras,
Argentina
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