SILENCIO: Necesitas hacer silencio para poder apreciar la presencia de Dios en tu vida. Solo haciendo a un lado el mundo del ruido, el de las distracciones, el de las palabras, el de las imágnes, el de las preocupaciones, el de los sueños y de las fantasías, es posible entrar al silencio de tu corazón, donde Dios se manifiesta en su Palabra y a través de la Palabra. QUIETUD: Necesitas estar quieto tanto física como mentalmente. La mente es como un mono que brinca de rama en rama. Al dedicar tiempo en tu vida para sentarte y estar quieto, podrás aprender la disciplina de aquietar también tu mente. Esto es un proceso determinante para poder entrar al reino de Dios en tu corazón. ATENCIÓN: Necesitas estar atento a la Palabra de Dios en tu vida y al darle toda tu atención estarás comprendiendo que el Amor es ser y estar atento hacia el Otro. Al estar atento aprenderás a vivir en el hoy, en el presente, y por lo tanto podrás ser parte de la única realidad que existe, que es la realidad de Dios.