LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
EL EJECUTIVO CONTEMPLATIVO - LIDEREANDO DESDE EL CORAZÓN
POR PETER NG
Ejecutivo en Jefe de Inversiones, Corporación de Inversiones de Singapur
Fiduciario y Miembro de la Junta Directiva, Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana
(CMMC)
    Estamos reunidos esta tarde para considerar la relevancia de las enseñanzas de John
    Main para el ejecutivo corporativo.

    En los últimos cuatro años, he estado trabajando en una antología de las enseñanzas
    de John Main, que ha sido publicada recientemente por Medio Media bajo el título, “El
    Hambre de Profundad y Sentido”. El trabajo ha sido sumamente enriquecedor para mí
    en términos de la comprensión más profunda de las enseñanzas de John Main acerca
    de la meditación Cristiana y su conexión con mi práctica diaria. En otras palabras, para
    verificar la enseñanza a través de mi propia experiencia.

    Sabiduría y Transformación
    Me sentí particularmente atraído hacia una charla que John Main dio probablemente
    poco antes de su muerte. Su voz era frágil, pero hablaba con intensidad cautivante.
    Había tres elementos en la charla de particular relevancia para los ejecutivos y líderes
    de negocios. Primero, el describía el conocimiento al que arribamos a través de la
    meditación como no sólo adiciones a nuestro banco de memoria, sino como el
    conocimiento de la sabiduría, citando de la Carta de Pablo a los Efesios:

    “ No ceso de dar gracias por vosotros y de hacer de vosotros memoria en mis
    oraciones para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo y Padre de la gloria os
    conceda espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, iluminando los
    ojos de vuestro corazón para que entendáis cuál es la esperanza a que os ha
    llamado.” (Efesios 1:16-18).

    Luego habló acerca del poder transformador de la meditación, como un proceso a
    través del cual nuestras mentes  son rehechas, relacionándolo con la carta de Pablo a
    los Romanos:

    “Os ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros
    cuerpos como hostia viva, santa, grata a Dios; éste es vuestro culto racional. Que no
    os conforméis a este siglo, sino que os transforméis por la renovación de la mente,
    para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena grata y perfecta.”
    (Romanos 12: 1-2)

    Lo que encontré más interesante fue el tercer elemento que era la pura practicidad
    con la que él describía el camino hacia esa sabiduría y transformación. Dijo:

    “ Esta meditación, esta búsqueda de sabiduría y amor, debe ocurrir de una manera
    enteramente ordinaria, enteramente natural. La meditación debe ser incorporada a la
    estructura ordinaria de la vida cotidiana. Es por medio del estar en silencio, de una
    manera muy simple e inocente, por medio del estar atento.”

    En este siglo XXI, enfrentamos más obstáculos que nunca antes en nuestra búsqueda
    por vivir nuestras vidas con sentido, profundidad, significado y propósito. Las
    distracciones y demandas que caracterizan mayormente a la vida moderna son
    particularmente evidentes en la vida del ejecutivo de negocios.

    Trajín y consumismo
    El primer desafío para el ejecutivo de negocios que se embarca en el viaje
    contemplativo es tomar distancia del trajín del mundo de negocios. La inexorable
    globalización de los negocios requiere más viajes de negocios que tensionan la vida de
    familia. Gestionar un negocio internacional a través de múltiples husos horarios pone a
    prueba tanto las capacidades físicas como mentales de cada vez más ejecutivos. Y
    desde luego, los avances de las telecomunicaciones y la tecnología que dieron como
    fruto el correo electrónico a través de internet mantiene a muchos en puntas de pie. En
    el pasado, el tiempo en casa o de vacaciones proveían el muy necesitado refugio del
    trabajo y de la oficina. Pero hoy el ejecutivo está enganchado a su blackberry. Esto se
    nota más vívidamente al observar cuán rápido los viajeros de negocios echan mano a
    su blackberry al momento que el avión aterriza en el aeropuerto,  ansiosos por
    averiguar que mensajes les fueron enviados mientras se encontraban en el aire.
    El otro problema de un estilo de vida moderno es que estamos esclavizados por el
    consumismo; tanto por nuestro propio consumo como por el consumo de la gente que
    compra los bienes o servicios que producimos. Estamos todos en alguna forma de
    alocada carrera consumista. El estilo de vida consumista fuerza a la gente a trabajar
    demasiado duro de manera de satisfacer sus ambiciones como consumidores.
    Incluso los deportes y los hobbies, que se supone deben ser antídotos contra nuestro
    trajín, pueden ser en si mismo ajetreadas ocupaciones. En lugar de traer alivio, a
    menudo contribuyen a nuestro agotamiento.
    John Main estaba bien consciente del padecimiento de la gente moderna. El dijo,

    “ Es como si estuviéramos apresurándonos por nuestras vidas, y en nuestros
    corazones está la llama de una vela. Debido a que nos movemos a tan alta velocidad,
    esta llama esencial interior está siempre a punto de apagarse. Pero cuando nos
    sentamos a meditar, cuando nos volvemos al silencio, cuando no estamos pensando
    en términos de nuestro éxito o auto-importancia, de nuestra propia voluntad, cuando
    estamos simplemente en la presencia de Aquel que es, entonces la llama comienza a
    arder con gran brillo. Comenzamos a entendernos a nosotros mismos y a los demás
    en términos de luz, calidez y amor.”

    John Main también veía a la meditación satisfaciendo la necesidad urgente del hombre
    moderno que vive su vida a un nivel increíblemente superficial y que busca
    desesperadamente profundidad y sentido.

    “Ninguno de nosotros”, dice, “meditaría a menos que se nos hubiera ocurrido que en
    la vida hay más que ser meramente productores o consumidores. Todos nosotros
    sabemos que no podemos encontrar ningún sentido duradero o último simplemente en
    producir o consumir. Entonces buscamos ese sentido último. Y llegamos a la
    meditación porque un instinto certero nos dice que, tal como no podemos encontrar
    ninguna satisfacción última en consumir y producir, tampoco podemos encontrar
    sentido último fuera de nosotros mismos. Debemos comenzar por nosotros mismos”.

    Experiencia Personal
    Comencé a aprender a meditar por primera vez hace unos 20 años. Mi esposa,
    Patricia, y yo estábamos entonces bastante satisfechos al nivel de las necesidades
    materiales. Nuestro estándar de vida excedía con creces lo que habíamos esperado
    en nuestra juventud. Me iba bien en mi carrera y disfrutaba mucho del trabajo de
    invertir dinero. La vida familiar era feliz.  Teníamos  dos hijos que por entonces
    ingresaban en la vida de adolescentes. Patricia había dejado su trabajo cinco años
    antes para pasar más tiempo con ellos, y se sentía más plena cuidando de ellos que
    en su trabajo. Sin embargo había para ambos una inquietud en medio de la
    satisfacción material. Sentíamos fuertemente que había más en la vida que confort
    material y satisfacción de carrera. En una suerte de crisis  de mitad de vida,
    estábamos buscando un sendero espiritual que pudiera traer más sentido a nuestras
    vidas.

    Mirando en forma retrospectiva, descubrí la meditación Cristiana en aquel momento
    crítico de mi vida. En aquel momento, la dirección más probable de mi carrera hubiera
    sido una aceleración del ritmo, para tratar de llegar a la cima más rápido. Si triunfé o
    no en mi objetivo de carrera es ahora hipotético, desde luego. Pero estoy seguro que
    hubiera pagado un alto precio en términos de bienestar familiar, relaciones
    personales, salud y desarrollo espiritual. La meditación me colocó en el camino menos
    transitado. Accioné la palanca de cambios y pasé a una marcha que ha hecho el viaje
    mucho más pleno, restauró el equilibrio en mi estilo de vida, y trajo mayor profundidad
    y sentido.

    La disciplina de la meditación fue un  antídoto necesario contra mi trajín como
    ejecutivo de negocios. Cuando comencé a meditar por primera vez, me tomó unos dos
    años ajustar mi estilo de vida y rutina diaria simplemente para  hacerle lugar a los dos
    períodos diarios de meditación. Pero ese proceso de ajuste fue una bendición ya que
    me hizo darme cuenta que había estado gastando una considerable cantidad de
    tiempo en trivialidades o formas de adicción. Por ejemplo, solía pasar largas horas
    algunas noches jugando al juego chino de mahjong con amigos, algunas veces hasta
    las primeras horas de la mañana. En el trabajo, pasaba una cantidad de tiempo
    desproporcionada en socialización de negocios. Mucha de ella innecesaria en el
    sentido de que mi presencia no era esencial y realmente no hacía diferencia ni a mi
    negocio ni a mis anfitriones el que yo asistiera o no a esos eventos. A través del
    alejarme de esas actividades triviales, no sólo encontré el tiempo para los dos
    períodos de meditación diaria, pero también el espacio y el tiempo para causas que
    valen la pena, en mi caso el servir a mi comunidad como el coordinador nacional para
    Singapur, y también en Medio Media y también como fiduciario de CMMC. Con la
    práctica de la meditación, he encontrado una nueva perspectiva del tiempo y de cómo
    usarlo sabiamente. Ahora vigilo con cuidado mis horas de ocio, y he aprendido a decir
    “no” a las demandas sin importancia de mi tiempo, dando prioridad a las relaciones.
    No creo haberme vuelto antisocial; disfruto de mis partidos habituales de tenis y golf
    con amigos y colegas, pero trato de limitar el tiempo dedicado a ellos. Con la práctica
    de la meditación, he llegado a valorar más el silencio y la soledad, y esto requiere un
    cierto distanciamiento del ruido y de las multitudes, y algo de abstinencia de televisión
    y otras distracciones.

    De mi propia experiencia, puede decirse verdaderamente que al darle tiempo a la
    meditación, no estamos perdiendo sino de hecho ganando tiempo. La ganancia no es
    solamente en el nivel profundo de la transformación personal que mejora
    considerablemente la calidad de nuestra vida y de nuestro trabajo, pero también en el
    nivel mundano en el sentido de que la meditación nos llevará a dejar ciertos hábitos en
    nuestro estilo  de vida que son una pérdida de tiempo.

    Como viajero frecuente de negocios, también he encontrado a la meditación de gran
    ayuda para mitigar el jetlag (efectos del viaje en avión a través de husos horarios)
    Puedo descansar mejor y dormir bien incluso en horas dispares. Cuando estamos
    lejos de casa en un país distante y en un huso horario completamente distinto, hay una
    alteración inevitable al patrón habitual de nuestra rutina de vida y de trabajo. La
    meditación matutina y vespertina, independientemente de donde estemos, provee una
    cierta estabilidad y anclaje que mitiga la alteración producida por el viaje.

    Un nuevo nivel de conciencia
    Estoy seguro que la mayoría de ustedes tiene su propia historia acerca de cómo la
    meditación llegó a sus vidas en un cierto punto, e hizo una diferencia en sus vidas. Esa
    diferencia es una nueva manera de ver la vida, de vivir la vida.

    Recientemente leí un libro muy inspirador titulado “Persiguiendo la luz del día”, por el
    ex Director Ejecutivo de la firma contable KPMG, Eugene O’Kelly. En Mayo de 2005 O’
    Kelly  entró a la oficina de su médico con una agenda de trabajo bien cargada y toda
    una vida de planes en su mente. Así es como describía su trabajo:

    “ Este trabajo de Director Ejecutivo era increíblemente privilegiado, pero era duro,
    despiadado, lleno de presión. Mi agenda estaba perpetuamente completa por los
    siguientes  18 meses. Estaba permanentemente moviéndome  a 100 millas por hora.
    Trabajaba todo el tiempo. Trabajaba los fines de semana. Trabajaba hasta altas horas
    de la noche. Me perdí todos los actos escolares de mi hija menor. Durante los
    primeros diez años, mi esposa y yo rara vez nos íbamos de vacaciones. Antes de que
    esto suene como una queja, debo ser honesto. En tanto creía que podía manejar una
    posición con tal alta presión, la quería. Era profundamente devoto de y amaba a mi
    familia. Pero no hubiera podido conformarme con un trabajo menor. La gente no entra
    voluntariamente al puesto más alto. Son arrastradas.”

    Aquel día en la oficina del médico, O’Kelly se enteró que tenía cáncer cerebral, con
    menos de 100 días para vivir. Desde ese momento, dejó su trabajo y se dispuso a vivir
    los días que le quedaban de vida enfocado en lo que era realmente importante: su
    familia, reconectarse con amigos, restaurar relaciones, y prepararse para morir bien.
    Antes de morir, escribió las siguientes palabras:

    “ Durante mucho tiempo creí que una persona de negocios exitosa podía, si tenía la
    inclinación hacia ello, vivir una vida espiritual. Y que para ello no era necesario
    abandonar  la sala de directorio, largar todo e irse a vivir a un ashram, como si solo
    una partida física de tal magnitud pudiera confirmar una profundidad de sentimiento
    acerca de asuntos más grandes, como la propia alma.

    Luego de mi diagnóstico, aún creía eso. Pero también descubrí profundidades a las
    que una persona de negocios raramente va. Aprendí cuánto vale la pena visitar estas
    profundidades, y más bien temprano que tarde, porque puede traerle a uno mayor
    éxito como persona de negocios y como ser humano. Lo que atravesé puede llamarse
    un viaje espiritual, un viaje del alma. Un viaje que me permitió experimentar lo que
    siempre estuvo allí pero escondido, gracias a las distracciones del mundo.”

    Y que es lo que O’ Kelly dijo haber aprendido en los 100 días previos a su muerte:

  • Acerca de disfrutar cada momento tanto que el tiempo parece desacelerarse
  • Acerca de claridad y simplicidad
  • Acerca de la espontaneidad y la necesidad de reavivarla en nuestras vidas
  • Acerca de pasar tiempo pensando acerca de nuestra muerte y preparándonos
    para ella.

    No pude decir de la lectura del libro si O’Kelly practicaba meditación, pero era evidente
    en esas palabras que se había movido hacia un nivel de conciencia contemplativa.
    O´Kelly  de la cinta de correr de una vida agitada debido a su muerte inminente.
    Deseaba haberse bajado antes. John Main vio que el consumismo podía llevar a la
    deshumanización de la vida moderna, y vio a la meditación como un camino para
    romper con ese patrón. John Main dijo,

    “ Es tan fácil para nosotros deshumanizarnos, volvernos meros consumidores en una
    sociedad materialista y comercial. Es tan fácil vivir nuestras vidas de una manera
    mecánica, siguiendo rutinas todos los días, pero perdiendo el sentido de frescura, de
    creatividad, de libertad. Como resultado, vivimos nuestras vidas en una suerte de
    prisa, una rutina a continuación de la otra, distraídos tal vez por un poco de
    entretenimiento, de placer, o mortificados por la presión del trabajo o del juego. Para
    romper con este ciclo, cada uno de nosotros debe aprender a parar la prisa de la
    actividad. Debemos aprender la prioridad de ser. Debemos aprender a estar quietos.
    De eso se tratan nuestros períodos regulares de meditación.”

    De mi experiencia, aún cuando encontremos el trabajo de la meditación, del prestar
    atención, de recitar el mantra una lucha constante, debido a las inevitables
    distracciones, la disciplina de timarse el tiempo cada mañana y cada tarde traeré sus
    frutos. A través de esa disciplina, aprendemos a establecer las prioridades correctas,
    y a distinguir lo que  es importante de lo que es innecesario. Esto beneficiará no sólo
    nuestras propias vidas y la de nuestras familias. También hará una gran experiencia
    positiva en la vida de nuestros colegas y subordinados. Respetaremos su necesidad
    de equilibrio en sus vidas al no hacer demandas irracionales de su tiempo.

    John Main tenía una manera humorística de decir por qué la gente ocupada debería
    meditar: para no convertirse en “cuerpos-ocupados”.

    Meditar requiere un acto de fe. Pero el comienzo en la fe nos guiará a una experiencia
    que valida la fe. Y la experiencia es que una práctica contemplativa incorporada a la
    vida diaria de una persona de negocios resultará en una mejor persona de negocios y
    un ser humano más pleno. En palabras de San Bernardo, necesitamos asistir al
    negocio del negocio, y nuestro primer negocio como seres humanos es permitir que el
    trabajo de Dios se realice en nosotros.

    Cinco Atributos del Liderazgo
    Quisiera considerar ahora como las enseñanzas de John Main acerca de la
    meditación pueden afectar la práctica del liderazgo a nivel de las organizaciones de
    negocios.

    Para comenzar, puede ser útil tomar nota de lo que la literatura sobre liderazgo
    organizacional tiene para decir acerca de las cualidades esenciales de un buen líder.
    La literatura sobre liderazgo es abundante en teoría, estudio de casos, comentarios y
    modelos personales tal como los registran muchos líderes en sus memorias.

    Hace unos veinticinco años, tuve una experiencia enriquecedora al asistir a varios
    seminarios sobre gestión organizacional liderados por el Profesor Moneim El-Meligi de
    la Universidad de Rutgers. Moneim viajaba extensivamente en los Estados Unidos y en
    Asia dando  seminarios a miles de ejecutivos y líderes tanto en el sector público cómo
    en el privado. El identificó cinco atributos del liderazgo que en su visión trascendían las
    culturas. Estos cinco atributos universales eran los siguientes:

    El primer atributo es “la voluntad de liderar”. Esto se refiere a un compromiso de la
    totalidad de la persona con una meta que es a la vez realista y que vale la pena. Tal
    acto moviliza energías de gran poder. Es un movimiento hacia el mundo, pero surge del
    mundo interior de cada uno. Implica una disposición a asumir responsabilidad por
    otros, una voluntad de ejercer la autoridad con que está investido el rol de liderazgo,
    una aceptación de la responsabilidad. La voluntad de liderar asume integridad
    personal. Cuando “la voluntad de liderar” degenera, el líder opera desde una
    necesidad egocéntrica, para lograr que otros hagan cosas que uno decide que valen  
    la pena, con el propósito de la auto-glorificación, el auto-enriquecimiento, o para tener
    intimidad. Tomás Moro que un tirano “es un hombre que no permite libertad alguna a
    su gente, que está inflado por el orgullo, arrastrado por la lujuria de poder, impulsado
    por la avaricia, provocado por la sed de fama”.

    Moneim describe el segundo atributo como el de “claridad”. La claridad de la mente no
    debe confundirse con la inteligencia. Se requiere algo más que el Cociente Intelectual
    (CI). Este algo es sólido criterio. El componente más importante en el criterio es la
    conciencia emocional y el control emocional. La claridad no guarda relación con el
    volumen de conocimiento. De hecho, demasiado conocimiento causa sobrecarga y
    confusión. Lo que realmente se necesita es información relevante.  Una larga
    preocupación  e interés por un tema particular precede a lo que aparece como una
    revelación súbita. Lo que el líder necesita es la habilidad, y de hecho el coraje, de
    simplificar más que de acumular conocimiento más allá de lo necesario.  He tenido el
    privilegio en mi carrera de observar de cerca un líder de estas características. Se
    trata de el Sr. Lee Kuan Yew, el padre fundador del Singapur moderno. El fue un
    contemporáneo de Pierre Tudeau. Lee Kwan Yew terminó su mandato como Primer
    Ministro en 1992 pero continúa sirviendo al Gabinete como Mentor de Ministros. Uno de
    sus grandes activos es esa claridad mental que le permite simplificar lo complicado.
    Tiene un don particular para reducir  problemas complejos a sus componentes
    esenciales básicos y comunicables. El ve que cada problema tiene un corazón. Si uno
    puede penetrar profundamente  en dicho corazón, la resolución del problema no
    presentará dificultad. Una vez encontrada la esencia, él la define para sí mismo y para
    los demás en términos  precisos e inusualmente simples.

    En términos cotidianos, la claridad puede ser vista como un hábito de hacer una
    simple pregunta, “Soy claro?”. Al entrar en una reunión, por ejemplo, uno se
    preguntaría a sí mismo, “Cual es mi rol?”, “Que se espera que yo ofrezca?” o “Qué es
    lo que puedo aportar?” Un indicador supremo de la claridad de un líder es su
    capacidad de admitir la incertidumbre o la ignorancia, “No lo sé, por lo tanto debo
    averiguarlo”.

    El tercer atributo del liderazgo es descripto como “la capacidad de aprender”. La
    abilidad de aprender presupone la voluntad de aprender. Algunos líderes dejan de
    aprender cuando alcanzan un cierto nivel de exceso de confianza  engendrada por el
    éxito o la admiración o alabanza de otros. Un líder puede alcanzar el punto de creer
    que lo sabe todo.  Entonces  se instala la obsolescencia  junto con la pérdida  de la
    capacidad de liderar. El líder debe aprender de su experiencia.  Y así la fuente más
    efectiva del aprendizaje se encuentra en los errores que el líder comete. Por lo tanto,
    el aprendizaje es inhibido por el miedo a cometer errores o, peor aún, por la negación
    de los errores. El autoconocimiento, o la humildad verdadera, es el mecanismo que
    nos hace posible el aprender. La habilidad de aprender  posibilita al líder a expandir su
    percepción más allá de posiciones pasadas y a adaptarse a circunstancias
    cambiantes.

    Moneim describió el cuarto atributo del liderazgo como “similar pero diferente”. Para
    ser un líder, uno debe ser suficientemente similar a sus seguidores de manera que
    ellos se identifiquen con uno, o al menos poder encontrar sentido en nuestro
    comportamiento. Asimismo, un líder debe compartir o al menos respetar los valores
    centrales y las aspiraciones del grupo. Pero luego, para liderar, el líder debe ser
    diferente. Su responsabilidad se extiende más allá del grupo porque debe regular la
    interacción con otros grupos dentro de la misma organización o fuera de ella. Para
    cumplir con el rol de frontera, el líder debe integrar dos perspectivas opuestas, una
    hacia adentro y otra hacia fuera.  El líder también debe interpretar la misión
    organizacional a toda la organización. Por sobre todas las cosas, el líder debe
    ofrecerle a la gente alternativas para lo que desean. Hay momentos en los que el líder
    debe arriesgarse a tomar decisiones duras que no son populares pero son necesarias
    para el progreso grupal. En otras palabras, el líder debe ser un agente de cambio y
    continuidad.

    El quinto atributo del liderazgo identificado por el Profesor Moneim fue el de recursos
    abundantes de energía.  El ofrece dos perspectivas interesantes. La primera, el ve al
    liderazgo como un flujo recíproco de energía de una persona humana (el líder) hacia
    otra (el seguidor). En segundo lugar, el enfatiza el sabio despliegue de energía,  que se
    refiere a la regulación de la energía de uno, la economía de energía, la dirección de la
    energía y el impacto del líder dinámico en las energías de los seguidores. Esto está en
    contraste con el modelo americano de liderazgo que resalta la dominación, la
    agresividad y la asertividad. Los líderes, especialmente aquellos dotados de carisma,
    pueden suscitar el entusiasmo de los seguidores, pero también pueden a la postre
    tener un efecto agotador sobre ellos. Un líder sobreactivo puede derrochar su propia
    energía y los recursos energéticos del grupo.

    Así que el Profesor Moneim recuerda a los líderes que hay un mundo de diferencia
    entre energía cinética y energía potencial. La energía cinética, tal como aprendemos
    en Física en la escuela secundaria, es energía en acción o la energía involucrada en el
    movimiento. La energía potencial es energía en reposo o no manifiesta en el trabajo
    real. En otras palabras, la energía cinética es energía que está siendo gastada
    mientras que la energía potencial es energía almacenada o disponible. Los líderes
    sabios operan con el nivel óptimo de despliegue de energía, la propia y la de sus
    seguidores.

    El intercambio entre energía potencial y cinética tiene un paralelo con el equilibrio
    entre contemplación  y acción. Podemos pensar acerca de la meditación  como un
    estado dinámico de reposo durante el cual la energía potencial se conserva, para ser
    liberada como energía cinética en la acción que fluye de la contemplación.

    Los cinco atributos del liderazgo – la voluntad de liderar, la claridad, la habilidad para
    aprender, similar pero diferente y los recursos energéticos – no están en realidad
    separados sino que interactúan y se interpenetran en el acto de liderazgo. Cuando uno
    le pregunta a alguien cómo  es que  su jefe se comunica, se referirá al entusiasmo o al
    letargo de su jefe. Puede decir también que el jefe, si bien es entusiasta, lo satura de
    información , dejándolo  sin claridad respecto del asunto central.

    Humildad
    Quisiera suplementar los cinco atributos del liderazgo del Profesor Moneim con
    observaciones de otras dos fuentes autorizadas.

    Uno de los mayores best-sellers de negocios en el mundo es “From Good to Great”
    (“De Bueno a Grandioso”) por el autor estadounidense Jim Collins. Collins pasó cinco
    años analizando casi  1500 compañías prominentes. Encontró que las compañías que
    fueron “ de bueno a grandioso”  habitualmente tenían CEO’s (Gerentes Generales) que
    tenían una mezcla de “humildad personal extrema e intensa voluntad profesional.”
    Esto contradice la percepción común de un gran CEO al que se lo presenta como
    atropellador, manipulador, despiadado e insensible.

    En lo personal, me siento particularmente impresionado por el énfasis que Jim Collins
    pone en la humildad. Volveremos sobre este tema de la humildad cuando
    reflexionemos acerca de los frutos de la meditación en el liderazgo.

    Autenticidad
    Jack Welsh, el ex líder de General Electric es probablemente el líder más celebrado en
    los círculos empresarios de los Estados Unidos. Se le preguntó cuales eran las
    cualidades centrales verdaderamente esenciales para el progreso en la carrera. El dio
    una larga lista de cualidades: inteligente, curioso, colaborativo, el carácter para tomar
    decisiones duras, autoconfianza y humildad (una combinación que describió como
    madurez), un sexto sentido para anticipar los cambios del mercado. Habiendo listado
    estas cualidades, observó que la mayoría de estas cualidades debía ser adquiridas,
    desarrolladas y refinadas. Luego sugirió que la cualidad que corona al líder está
    realmente dentro nuestro, lista para que la dejemos salir. Llamo a esta cualidad
    suprema la autenticidad o la humanidad del líder, quienes somos en nuestra alma.

    Ser auténtico significa ser genuino, leales a nosotros mismos. La autenticidad implica
    una voluntad de aceptar lo que somos. Significa no sólo confiar en nuestras fuerzas,
    pero también enfrentar nuestras debilidades y ser pacientes con nuestras
    imperfecciones. Podríamos decir que de esto se trata la verdadera humildad.

    Si somos auténticos, inspiramos confianza en los otros. Somos amigos empáticos y
    buenos escuchas. Al prestar atención a otros, mostrando preocupación genuina,
    ayudamos a la gente a lidiar con el conflicto y la ansiedad. Estamos en paz con
    nosotros mismos y por lo tanto podemos ayudar a otros a sentirse bien consigo
    mismos. Es la autenticidad la que hace posible la confianza: la confianza que ponemos
    en nosotros nos permite tener confianza en otros y establecer relaciones con sentido.
    Esta confianza en nosotros mismos nos da el coraje de nuestras convicciones en
    situaciones difíciles, ayudándonos a mantenernos fieles a nuestros valores. No somos
    banderas al viento cambiando ante la menor presión que se avecina.

    Los Frutos de la Meditación en el Liderazgo
    Hemos repasado brevemente algunos prerrequisitos o atributos del liderazgo. Estos
    atributos son la voluntad de liderar, la claridad, la habilidad de aprender, similar pero
    diferente, uso óptimo de la energía, humildad y autenticidad. Si examinamos estas
    cualidades de cerca, podemos encontrar un hilo conductor a través de todas ellas. Ese
    hilo conductor es el grado en el que el líder ha trascendido su ego.

    La raíz de la palabra “humildad” es la palabra latina “humus”, que significa suelo o
    tierra. En otras palabras, tener los pies sobre la tierra, ser realista, honesto y veraz,
    evitar la tentación de actuar como si fuéramos el centro divino del universo.
    A mí me parece que la trascendencia del ego manifiesta en la verdadera humildad es
    el nexo entre la meditación y el liderazgo. Así es como John Main describe la esencia
    de la meditación:

    “ Es aprender a dar un paso atrás y permitir a Dios que ocupe el frente de nuestra vida.
    Muy a menudo en nuestra experiencia, encontramos que somos el centro del mundo.
    Tantos de nosotros vemos a la realidad girando en torno nuestro. Pensamos de
    manera bastante natural  acerca de situaciones y de gente primariamente en términos
    de “cómo me va a afectar esto” .

    Todo esto está bien hasta cierto punto. Pero si realmente pensamos que somos el
    centro del mundo, entonces  jamás vamos a ver ninguna situación, ninguna persona, o
    a nosotros mismos como realmente somos. Porque, desde luego, no estamos en el
    centro del mundo. Dios está en el centro. Ahora bien, la meditación es tratar de dar ese
    paso alejándonos del centrado en nosotros mismos y hacia el centrado en Dios. Y el
    resultado es que encontramos nuestro propio lugar en el mundo. Encontramos  donde
    debemos estar. Encontramos nuestras relaciones en el orden correcto – nuestras
    relaciones con las demás personas, nuestra relación con la creación y nuestra
    relación con Dios. Lo que descubrimos, y lo que es importante descubrir para cada
    uno de nosotros, es que sí tenemos un lugar esencial en el plan de Dios, cada uno de
    nosotros respondiendo al don único de nuestra propia creación.”

    Para John Main, el  movimiento del centrado en nosotros mismos hacia el centrado en
    Dios ocurre porque la práctica de la meditación es un ataque central al ego.
    Meditamos para poder estar enteramente libres de la dominación del ego.

    Es debido a la tiranía del ego que vemos un mundo de negocios donde los estándares
    de ética e integridad han sido severamente debilitados. El engaño y la mentira han
    destruido grandes empresas como Enron, Worldcom y Arthur Andersen. La virtud ya
    no puede darse por hecho, y ahora debe ser enseñada a los ejecutivos. La gente está
    cada vez más enferma por el narcisismo, la avaricia y  otros vicios del tipo “yo
    primero” de más y más CEO’s. Una gran parte del público general cree que los CEO’s
    están en el juego sólo para su propia gratificación personal. El bien de sus empleados,
    de sus clientes, de sus comunidades y aún de sus accionistas son meramente  
    asuntos secundarios para ellos.

    La raíz del problema reside en el carácter, que determina los valores y la motivación.
    Esta es una crisis que no puede arreglarse a través de campañas de relaciones
    públicas, o regulaciones gubernamentales más fuertes, o reglas contables. La
    moralidad no puede legislarse. Aquellos que promovemos o contratamos para
    convertirse en CEO’s deben poseer las cualidades distintivas de los grandes líderes:
    la habilidad de construir confianza, inspirar a seguidores dedicados y hacer del
    servicio a otros su prioridad preeminente. En otras palabras, los valores centrales de
    los CEO’s debieran ser examinados tan de cerca como su empuje, su profundidad
    intelectual, su habilidad financiera o su registro de carrera. La competencia debe estar
    apuntalada por el carácter.

    Hay una renovada búsqueda de la mente ética en el mundo de la empresa, una brújula
    moral. Necesitamos líderes que con su sólo ejemplo puedan crear un ambiente ético
    donde la gente aspire a realizar buenos trabajos, trabajo de alta calidad que sea de
    importancia para la sociedad, que mejore la vida de otros, y que sea conducida de una
    manera ética.

    Cómo puede cultivarse una mente ética?  Una orientación ética comienza obviamente
    en casa donde los niños ven los valores que sus padres viven a través de, por ejemplo,
    si ellos se esfuerzan por  ganarse la vida en forma honesta a pesar de las tentaciones.
    A medida que crecen, sus maestros y pares tienen una enorme influencia. En el lugar
    de trabajo, están expuestos a culturas empresarias, buenas o malas. Los empleados
    pueden o no escuchar lo que dicen sus líderes,  pero ciertamente miran atentamente
    lo que sus líderes y colegas  hacen.  A medida que la gente joven ingresa en las
    empresas y en el mundo de los negocios  hoy en día, la tentación de evadir la ética
    crece. Vivimos en una época de intensa presión sobre los individuos y las
    organizaciones para tomar atajos, perseguir sus propios intereses, e ignorar el efecto
    de su conducta sobre los demás. Si los líderes y los pares se comportan mal y así se
    salen con la suya, los empleados pueden sentirse alentados a emularlos. Por el
    contrario, los líderes que demuestran una conducta ética, especialmente a pesar de
    las tentaciones del mercado, inspiran a sus empleados a hacer lo mismo. A la larga, la
    reputación de la organización se fortalece de este modo. Ser ético significa no
    engañarse ni a uno mismo ni a los otros. Las preguntas a plantearse son “Estoy
    siendo un trabajador o líder responsable? Si no, qué puedo hacer para convertirme en
    uno?”

    Como es que la meditación ayuda a cultivar la mente ética?  Cómo es que la
    meditación nos ayuda a desarrollar el instinto espiritual para hacer lo que es correcto?

    Escuchemos a John Main:

    El mantra es como la aguja de una brújula. Te encamina siempre en la dirección
    verdadera que debes seguir, lejos del  yo y hacia adentro de Dios. Y cualquiera sea el
    camino por el que tu ego pueda llevarte, la brújula siempre es  fiel en la dirección que
    te señala. El mantra, si lo dices con generosidad, con fe y con amor, siempre te
    encaminará en dirección a Dios, y es sólo en Dios que nuestro destino verdadero
    puede revelarse. Al decir nuestro mantra, en el retorno diario a la disciplina,
    aprendemos gradualmente a mirar más allá de nosotros mismos.  Aprendemos a ver
    con una visión que se enfoca por delante de nosotros, en Dios. En ese enfocar todo en
    Dios, todo en nuestra vida se vuelve alineado con Dios, y todo cae en su propio lugar. El
    orden de nuestros valores se cambia gradualmente. En lugar de estar el sistema de
    valores basado en el ego, en el éxito personal o en la auto promoción, auto
    preservación o factores limitantes similares, nuestro sistema de valores se vuelve
    alineado con Dios.”

    John Main habló del poder del mantra como el aflojar dentro nuestro las raíces del ego
    que nos llevan constantemente de nuevo a centrarnos en nosotros mismos y en el
    deseo. Esto es porque en nuestra fidelidad al recitado del mantra, aprendemos a quitar
    la atención de nosotros mismos.

    John Main explica, también, porque la meditación debe ser un proceso gentil y gradual.
    “No podemos vencer al ego por la fuerza. Eso sería en sí mismo egoísta. No podemos
    usar la fuerza porque la fuerza sería un ejercicio  de la voluntad dirigido a uno mismo.
    El principio a tener presente es este – no podemos poseernos a nosotros mismos
    pero podemos ser nosotros mismos. El ego es conciencia de nosotros mismos. Para
    cambiar esta imagen introvertida de nosotros mismos, para escapar de la obsesión
    con nosotros mismos, debemos cambiar la dirección de nuestra atención, de nuestra
    conciencia. En otras palabras, la única manera de trascender el ego es ignorarlo. No
    hay cantidad suficiente de auto análisis, autocompasión o autodistracción podrá  
    vencer al ego. Todo esto sería mucho más propio para componer el estado egoísta. La
    meditación, el recitado del mantra, es el camino de ausencia del ego. Es el camino a la
    atención desinteresada. ”

    Las Consecuencias de Recitar el Mantra
    La doctrina básica de las enseñanzas de John Main acerca de la meditación es “Di tu
    mantra, y continua diciendo tu mantra, y estate satisfecho con decirlo.” Por qué es
    esto tan poderoso? El padre Laurence Freeman ha comentado que, “Es difícil sugerir
    como el decir el mantra nos compromete con la progresiva pérdida del ego y la
    continua experiencia de la conversión en la vida cotidiana….Sin embargo, es
    totalmente cierto que el simple recitado del mantra nos compromete a vivir las
    consecuencias de recitar el mantra…No podemos meditar todos los días y continuar
    llevando adelante una política de engaño, de egoísmo, de venganza.  De todas
    maneras,  gradualmente, debemos comenzar a comprometernos en la vida diaria con
    la veracidad, con el amor, con Dios. Esta es el por qué nuestra vida espiritual es la que
    cambia el mundo. A medida que nuestra integridad moral comienza a desarrollarse,
    nuestras acciones comenzaran a cambiar inevitablemente. Y así la realidad del mundo
    en que vivimos, el mundo de lo seres sociales, políticos o religiosos comienza  a
    cambiar  también.”

    El corazón de la enseñanza de John  Main  de acuerdo al Padre Laurence Freeman es,
    “Debemos primero aprender a ser, y luego sabremos qué hacer. El poder de hacer el
    bien, se dice, viene de ser bueno. Lo que hacemos sólo es cambiado profunda y
    permanentemente por lo que somos. Esto es una manera de decir que Cristo está
    presente simultáneamente en nuestros corazones, en nuestra alabanza, y en nuestro
    mundo.”

    Concluyamos entonces con las siguientes palabras de John Main, que me han
    alentado de gran forma en mi lucha por llegar a una mayor integridad.

    “ Cada uno de nosotros debe entender la fuente de poder que está disponible para
    nosotros al estar en la presencia de Jesús. Todos nosotros  somos pecadores. Todos
    nosotros somos capaces del pecado y del deseo por el pecado. Todos nosotros
    hemos pecado y de hecho pecamos. Pero lo que es de suprema importancia para
    cada uno de nosotros es que llegamos ante la presencia de Jesus, que somos
    fortalecidos por Él, y nuestro egoísmo se desinfla por la pura  belleza de Su ser. El viaje
    es un viaje que nos aleja de nuestro yo, del egoísmo, de la aislación. Es un viaje hacia
    el infinito amor de Dios. Con alguno de nosotros, el fin del egoísmo requiere una gran
    lucha. A veces, somos arrastrados más o menos llorando y pataleando hacia el Reino
    de los Cielos.”



    20 de Octubre de 2007
    Hotel Cheribourg
    Orford, Quebec
    Canada

Donativo
para ayudar a la Comunidad
Traducido por
José Maria Chaher  
Argentina
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