Lucía Gayón
LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
    No había nada tan espectacular como la salida y la puesta del sol que podíamos
    admirar desde el Monasterio Benedictino de Cuernavaca, México, donde 41 personas
    nos reunimos a meditar por un fin de semana.  Aprendimos que así como los ciclos
    repetitivos de la naturaleza, nosotros también podemos armonizar nuestra vida
    espiritual cuando entramos en la disciplina diaria de la meditación y repetimos
    nuestro mantra.

    Fue maravilloso encontrarnos de nuevo con el Padre Laurence, así como con nuevos
    amigos de Argentina, Polonia y Estados Unidos.  Nos dio mucha alegría re-
    encontrarnos con meditadores que ya conocíamos tanto de Ixtapa como de la Ciudad
    de México así como nuevos meditadores de diferentes áreas de México como la
    Ciudad de México, los Estados de Morelos, México, Veracruz y Zacatecas, que ahora
    ya son parte de esta comunidad floreciente de amigos en la meditación.

    El Padre Laurence nos explicó en qué consiste el poder del silencio; cómo su fuerza
    liberadora nos integra y nos une con los otros y con Dios.  Para algunos
    participantes, estar en silencio implicaba dar un paso valiente en su vida espiritual –
    no estamos entrenados para estar quietos o para compartir una comida en silencio.

    No tomó mucho tiempo para que los participantes aprendiéramos a gozar el silencio.  
    Esto se reflejaba en las sonrisas que compartíamos cuando nos encontrábamos en
    los jardines.  No hay nada tan poderoso como una sonrisa.  También gozamos el nivel
    de atención que nos dábamos que es el resultado de experimentar la atención que
    otorgamos a la repetición de nuestra palabra sagrada.  Podemos entonces
    comprender que el Amor es atención, estar atentos a Él quien habita en nosotros y
    en el otro.

    Amar a Dios, amar al otro solo se puede comprender y lograr cuando aprendemos a
    amarnos a nosotros mismos.  Y para ello, debemos perder el miedo al silencio, el
    miedo a la soledad, el miedo a expresarnos profundamente al otro.  Es en las grietas
    del percatarnos de nuestra distracción, cuando ocurre la Gracia y es también en el
    proceso de poner atención, cuando ocurre el Amor.

    La extraordinaria fuerza creativa del Eros se puede canalizar en la oración para
    integrarnos totalmente, humanamente, en el Creador.  Entonces, el estado de Agape
    es  un camino consciente de disciplina, silencio, atención, quietud y apreciación del
    Regalo que tenemos dentro de nosotros mismos y en la amistad entre nosotros.

    Ese Regalo era visible y tangible en el Padre Laurence, en los participantes y en
    todos aquellos que nos ayudaron a organizar estos eventos.  En nuestro corazón
    estaban nuestros Amigos de la Comunidad internacional, quienes estuvieron con
    nosotros en espíritu, en silencio, en oración y en comunión y en forma muy especial
    los incluimos en la Misa contemplativa del sábado en la noche - GRACIAS!

    Damos las gracias en especial al Padre Ricardo Villarreal Acosta, el Centro de
    Meditación Shangrila, el Centro Universitario Cultural de la Orden de Predicadores y
    el Colegio Regina en la Ciudad de México por ayudarnos a organizar dos
    conferencias a las que asistieron 50 y 75 personas, respectivamente.

    Reconocemos la Gracia de Dios por habernos dado el gran privilegio de estar juntos,
    de tener el honor de trabajar y gozar nuestra amistad y por permitirnos tomar parte
    en la realización de uno de sus planes divinos.



    Lucía Gayón
    Co-Coordinadora de la Comunidd Mundial para la Meditación Cristiana, México
    Directora empresa de mercadotecnia en internet
    21 Febrero 2008
RETIRO CUERNAVACA 2008
Lucía Gayón - Co-Coordinadora México
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