Pilar Godina
LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA
MEDITACIÓN CRISTIANA
APRENDE A VIVIR EN LA PRESENCIA DE DIOS
    Fui educada en una familia católica y fue precisamente ahí donde despertó en mí el
    amor a Dios y a la Virgen, con el paso del tiempo fui buscando nuevas formas de
    renovar mi fe, acrecentar mis conocimientos en las Escrituras y también comprendí
    que la constancia en la oración era importante para sentirme siempre amada.  Mi
    búsqueda no tenía fronteras pues siempre mi corazón estaba en búsqueda del único
    y verdadero AMOR, nada le gustaba, nada le saciaba hasta yo misma me sorprendía
    de ser tan inconstante en grupos y reuniones de mi parroquia, en muchas ocasiones
    solo actuaba por compromiso con los amigos pero yo seguía buscando, la verdad ni
    yo sabía que buscaba exactamente pero era algo que embonara exactamente a mi
    corazón.

    El año pasado casualmente un amigo me reenvío un mensaje semanal del padre
    Laurence Freeman y leí con atención y me quedé un poco sorprendida al saber que
    habían personas que hacían meditación cristiana, yo siempre tenía la idea que ese
    tipo de meditación la practicaban únicamente los orientales y ahora comprendí que
    la meditación es por excelencia una meditación cristiana practicada por nuestros
    padres del desierto y un instrumento poderosísimo para el autoconocimiento.

    Compartir esos 3 días en el convento benedictino en la ciudad de Cuernavaca ha sido
    una de las experiencias más bellas vividas en toda mi vida, explicar lo que sentí es
    quedarme corta en las palabras pero de alguna forma quiero expresar que la
    búsqueda emprendida desde mis tempranos años no ha sido en vano, Dios me ha
    dado la respuesta a mis oraciones, me ha puesto y me ha indicado el lugar donde yo
    puedo estar en contacto con EL y soy yo misma, entendí que lo mejor que me ha dado
    es “a mi misma” porque conociéndonos verdaderamente es conocer al mismo Dios
    ya que somos seres Divinos y eternos y entrar a meditar es tocar lo sagrado de
    nuestro interior y no es querer o esforzarnos en pensar en Dios sino estar con Dios y
    justamente el mantra es una simple palabra que se repite constantemente y  “obliga”
    a nuestra mente a estar en atención viviendo nuestro eterno presente.




    Pilar Godina
    Febrero 2008

RETIRO CUERNAVACA 2008
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Pilar Godina